viernes, 19 de enero de 2018

ANIVERSARIO DEL ATAQUE A LA GUARNICION MILITAR AZUL

En Azul, provincia de Buenos Aires, tienen su emplazamiento el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados 10 cuyo Jefe era el Coronel Camilo Arturo Gay y el Grupo de Artillería Blindado 1 a cargo del Teniente Coronel Jorge Ibarzábal. Ambos Cuarteles se hallan situados en una zona perimetral de la ciudad. A las 22:30 hs. del sábado 19 de enero de 1974, la Guarnición fue Atacada por la compañía "Héroes de Trelew" del ERP.
El asalto y copamiento se llevó a cabo de la siguiente manera:
A 200 metros de distancia de los fondos del Cuartel había una vivienda habitada por el Dr. Inza; fue copada por un grupo del ERP a las 20 horas.
Dicha casa sirvió como base de operaciones; allí concurrieron los otros grupos fuertemente armados.
A las 22:15 horas el primer grupo del ERP atacó por la parte posterior del Cuartel y tomó prisionero al Soldado Centinela, quien no logró dar la alarma a la Guardia de Prevención.
Por allí ingresaron tres grupos, de los cuales dos se dirigieron al interior del cuartel y un tercero denominado "Grupo Secuestro" se desplazó a las casas habitadas por los dos jefes de unidad.
Los primeros atacantes penetraron al Cuartel en plena oscuridad, asaltaron el local de la Guardia de Prevención y otros puestos.
Estaban armados con fusiles automáticos livianos y granadas antitanques.
Perdida la sorpresa, se inició el Combate con intenso intercambio de disparos.
Los subversivos no alcanzaron a controlar el Cuartel.
La resistencia principal al asalto, en un primer momento, estuvo a cargo de los Oficiales desde el Casino, desde un Puesto de Guardia dominante ubicado en el Tanque de Agua del Cuartel y desde un Vehículo Blindado de la Guardia.
Los subversivos hicieron ingresar tres camiones en los que debían cargar el armamento secuestrado.
Dos fueron destruidos por el fuego y el tercero optó por abandonar el Cuartel.
Pasada la confusión inicial, se pasó al Ataque contra los delincuentes por parte del personal de Oficiales y Suboficiales que concurrieron desde sus domicilios.
Algunos subversivos consiguieron escapar mientras que otros fueron rodeados, entre ellos parte del "Grupo Secuestro".
Cuando los subversivos se dirigian a la casa de los jefes, se encuentran con ellos en el camino.
El coronel Camilo Arturo Gay, estaba acompañado por su familia; al encontrarse con los guerrilleros es asesinado.
Mientras tanto el Teniente Coronel Jorge Ibarzábal cesa su resistencia ante la amenaza de los guerrilleros de asesinar a la familia de Gay y es introducido en un vehículo.
La familia del Coronel Gay es conducida hasta la herrería del cuartel, donde ejecutan a la señora delante de sus hijos.
Durante el combate resultó muerto el soldado Daniel González y gravemente herido el teniente 1ro. Carullo.
Los guerrilleros abandonaron tres muertos y un herido.
Mientras se desarrollaba la acción en el Cuartel, guerrilleros en motocicletas cortaron los accesos.
La mayoría de ellos logró escapar.
El relato de este hecho fue obtenido del libro "Guerra Revolucionaria en la Argentina (1959 – 1978)" del general de división Ramón Genaro Díaz Bessone, Círculo Militar, 3ra. Edición, Buenos Aires, 1996.
La decidida y rápida reacción de los Oficiales y Suboficiales de la Guarnición Militar que se encontraban en sus respectivos domicilios no permitió que el grupo terrorista ERP copara las dos Unidades Militares; desgraciadamente no se pudo evitar el secuestro del Teniente Coronel Ibarzábal, quien luego de 10 meses de calvario fue asesinado el 10 de noviembre de 1974.
El suplemento de la revista Estrella Roja, al iniciar el relato de los hechos, hace una descripción pormenorizada de los acontecimientos, con fotografías, planos y características de los cuarteles, lo que evidencia la minuciosa preparación del atentado.
También transcribe el llamado Plan Original de Operaciones, encabezado por los objetivos perseguidos:
Copamiento de una unidad militar importante.
Recuperación (léase robo) del armamento.
Apresamiento de los jefes de la unidad.
Asímismo, incluye el texto de un comunicado que dice:
Parte de Guerra N° 1
A las 22:30 del sábado 19 de enero, la Compañía Héroes de Trelew (reforzada) del Ejército Revolucionario del Pueblo realizó una incursión en la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires) y atacó la guarnición del Ejército contrarrevolucionario establecido en esa ciudad, compuesta por el Regimiento 10 de Caballería Blindado y el Grupo 1 de Artillería Blindado.
Luego de tomada la Guardia Central y el Puesto N° 3, se generó una resistencia en dos centros secundarios de la Guardia (tanque y herrería) que hizo posible la intervención del resto del personal del Cuartel e imposibilitó su total copamiento.
Entablado el Combate, la Compañía Héroes de Trelew redobló sus esfuerzos y mantuvo la ofensiva durante una hora hasta que se comprobó la imposibilidad de doblegar la resistencia atrincherada de fuerzas superiores.
Un grupo especial de nuestra compañía guerrillera atacó simultáneamente el sector de viviendas de los jefes enemigos con el propósito de tomarlos prisioneros.
Tomó los puestos 6 y 7 e intimó la rendición del Cnl. Gay y el Tcnl. Ibarzábal, jefe y subjefe de la guarnición. Ibarzábal se resistió a balazos lo que provocó un tiroteo donde murió el Cnl. Gay y obligó a Ibarzábal a rendirse.
En la retirada, un grupo de compañeros quedaron aislados en campo enemigo y aún no ha sido posible determinar su suerte, aunque por el comunicado del enemigo es probable que dos de ellos hayan sido asesinados o muertos en combate.
El Ejército Revolucionario del Pueblo reafirma su decisión de continuar sin desmayos la verdadera lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria y de nuestro pueblo, por destruir el injusto sistema de explotación y opresión que sufren los trabajadores argentinos y una de cuyas principales fuerzas son las FF.AA. contrarrevolucionarias.
Ni el engaño ni la fuerza podrán doblegar la resistencia popular que continuará creciendo hasta convertirse en poderosa fuerza y barrer definitivamente de la Patria argentina a todos los explotadores y opresores.
¡Ninguna tregua al ejército opresor!
¡Ninguna tregua a las empresas explotadoras!
El buró político del PRT condecoró con la orden Héroes de Trelew a 28 de los guerrilleros que atacaron al cuartel de Azul, según lo publicó Estrella Roja del 11 de febrero de 1974
CAÍDOS DURANTE LOS HECHOS
Coronel CAMILO ARTURO GAY y su esposa ILDA IRMA CASAUX
El Coronel Gay nació en la provincia de Mendoza el 26 de abril de 1927.
Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 15 de febrero de 1946 y egresó como Subteniente del arma de Caballería el 14 de diciembre de 1948. Cursó la Escuela Superior de Guerra donde obtuvo el título de Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de jefe del Regimiento de Caballería Blindado 10, con asiento en Azul (provincia de Buenos Aires) lugar donde fue asesinado por el autodenominado ERP el 19 de enero de 1974. Fue ascendido post mortem al grado de general de brigada. En esa circunstancia también fue asesinada su esposa, la señora Ilda Irma Cazaux, en presencia de sus dos hijos.
Teniente Coronel Jorge Roberto Ibarzábal
Nació en Pehuajó (provincia de Buenos Aires) el 28 de marzo de 1928. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 1 de abril de 1947, egresó como Subteniente del arma de Artillería el 12 de diciembre de 1950. Cursó la Escuela Superior de Guerra graduándose como Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de Jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, con asiento en la Guarnición Militar Azul, donde fuera secuestrado. Fue asesinado en circunstancias en que era transportado por sus captores el 19 de noviembre de 1974, luego de haber soportado en condiciones infrahumanas diez meses de sufrimiento. Estaba casado con la señora Nélida Teresa de Agreda y tuvo tres hijos. Fue ascendido post mortem al grado de coronel. El 19 de noviembre en la localidad de Quilmes, una patrulla control de ruta de la policía provincial advirtió a las 19:00 horas el paso de tres vehículos sospechosos (dos automóviles y una camioneta) que se desplazaban aparentemente en convoy. Al advertir el hecho, los efectivos policiales iniciaron la persecución de los citados vehículos, que ya habían emprendido la fuga. En esas circunstancias se produce la detención de la camioneta, y quien se encontraba a cargo de la misma extrajo un arma corta y efectuó un disparo al interior del armario metálico que transportaba en la caja del vehículo, arrojó el arma al suelo y se entregó con los brazos en alto, sin ofrecer resistencia.
Cuando los policías lo detuvieron, comprobaron que había dado muerte a un hombre que se encontraba dentro del armario aludido. Presentaba un impacto en pleno rostro y su fallecimiento se produjo en forma instantánea. Era el Teniente Coronel Ibarzábal. Su estado físico era deplorable, como consecuencia del prolongado encierro en las denominadas cárceles del pueblo, en las que se lo hacía rotar periódicamente para evitar su localización por las fuerzas del orden. El 17 de febrero de aquel año 1974, mediante un panfleto, el ERP hace saber a los medios de difusión que:
…habiendo tomado conocimiento que los dos subversivos reclamados fueron detenidos fuera del perímetro del C 10 (Regimiento de Caballería Blindado 10) donde actuó la Policía Federal y la Justicia Federal,… el estado mayor del Ejército Revolucionario del Pueblo resuelve:
Suspender la ejecución del Tcnl. Ibarzábal.…, se aplicará la justicia popular sin juicio sumario a la Policía Federal.
Las repercusiones periodísticas de este criminal hecho fueron publicadas, entre otros medios de comunicación social, por el diario Clarín, el cual después de relatarlo objetivamente expresó:
… El extremista… que tras consumar el crimen se entregó sin resistir, fue identificado más tarde como Sergio Gustavo Licowsky, polaco, de 23 años.
Prosigue la crónica de Clarín, y expresa:
…al efectuarse un reconocimiento de la camioneta donde sus captores transportaban al infortunado jefe militar, se comprobó que ésta se hallaba preparada como una verdadera cárcel móvil.
Durante su cautiverio era trasladado en dicho vehículo, de una a otra cárcel del pueblo para evitar ser descubiertos, manteniéndolo adormecido bajo los efectos de una droga.
En los primeros días de cautiverio, la organización terrorista había amenazado con la ejecución de Ibarzábal buscando la permuta por dos subversivos que creían detenidos, durante el asalto al cuartel.
Más adelante esa misma edición de Clarín señala:
Otro elemento que introdujo una mayor cuota de dramatismo a su cautiverio fueron las solicitadas que sus familiares publicaron periódicamente en busca de vías de comunicación con el cautivo y reclamando su libertad.
Ese escueto como dramático epistolario comenzó a hacerse habitual en los diarios porteños.
Otro apartado expresa:
Durante los diez meses que el teniente coronel Ibarzábal pasó en el poder de sus secuestradores, avisos como el que se reproduce se publicaron en varios diarios metropolitanos. Resultó un medio de comunicación utilizado por su familia para llevarle tranquilidad al militar asesinado.
Los avisos publicados tenían las siguientes características:
Para la organización declarada ilegal (lo fue por decreto del Poder Ejecutivo – Lastiri – N° 1453/73), Ibarzábal y el subdirector de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María, mayor ingeniero Julio Argentino Larrabure, eran prisioneros.
Ello hacía guardar cierta esperanza respecto de la suerte que corrían en manos de sus captores.
El episodio de ayer –similar al protagonizado por los extremistas en el caso Oberdan Sallustro– constituyó una dolorosa comprobación, con la que se cierra otro sangriento capítulo de la acción extremista en la Argentina.
El 20 de noviembre de ese año, en un nuevo comunicado titulado Parte de Guerra, publicado en el Nº 45 de la revista Estrella Roja, el ERP reconoce la forma y autoría del asesinato diciendo en su primer párrafo:
Al pueblo
En el día de ayer, siendo las 19:30, aproximadamente, en el transcurso de un traslado de rutina del prisionero de guerra teniente coronel Ibarzábal, fue interceptado el vehículo en que se lo transportaba, por un control caminero de las fuerzas represivas, en la intersección de las avenidas San Martín y Donato Alvarez, en Francisco Solano, produciéndose un enfrentamiento que obligó a ajusticiar al detenido…
Soldado Daniel González Prestaba servicios en el RC Tir. Bl. 10.
Durante el ataque e intento de copamiento de la Guarnición Militar Azul (noche del 19 de enero de 1974) el citado soldado se encontraba apostado como Centinela en el puesto del Polígono de Tiro.
Por dicho lugar penetró la masa de los subversivos, pretendiendo copar las Unidades.
El soldado González fue muerto en una acción comando ejecutada por los extremistas, siendo la primera víctima del atentado.
Las repercusiones en los distintos sectores del quehacer nacional, inmediatamente después del intento de copamiento, fueron, entre otras:
Carta del presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la Guarnición Azul:
Buenos Aires, 22 de enero de 1974.
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y Soldados de la Guarnición Azul
S…/…D.
Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.
Los ejemplos dados por los Jefes y Oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los Suboficiales y Soldados que –con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de los Efectivos de la Armada y Fuerza Aérea.
Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo.
El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral.
Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que
está empeñado en exterminar este mal y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros.
La estrategia integral que conducimos desde el Gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las Fuerzas Policiales y de Seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas.
Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel Gay y Teniente Coronel Ibarzábal.
Tengan la certeza que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación.
Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.
Juan D. Perón
Presidente de la Nación
 
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jueves, 18 de enero de 2018

ESCUELA DE AVIACIÓN DEL EJERCITO.

El origen de los pilotos verde oliva    

Plaza de Armas de los aviadores militares
Con poco menos de tres décadas de vida, la hoy denominada Escuela de Aviación de Ejército Coronel Arenales Uriburu, creada el 23 de noviembre de 1989 por decreto del PEN Nº 1288, atesora sin embargo un riquísimo historial. Estos son los hechos y acontecimientos que la convirtieron en cuna de pilotos y aviadores y que en la actualidad, dirige el coronel Armando Colucci.

Todo empezó el 10 de agosto de 1912 en El Palomar, provincia de Buenos Aires, con el puntapié inicial de la Escuela de Aviación Militar del Ejército Argentino. Se había concretado la iniciativa que tozudamente impulsaron Jorge Newbery, Horacio Anasagasti, el barón Antonio de Marchi, Bartolomé Macías (los más encumbrados miembros del Aero Club Argentino), entre otros, acompañados por el mayor artillero Arturo Luisoni. Al principio no todas fueron flores. Cuando presentaron la inquietud de crear ese instituto al entonces Ministro de Guerra, general Gregorio Vélez, este los recibió con una frase lapidaria. “El gobierno observa con placer sus proyectos pero en las actuales circunstancias no está en condiciones de sostener una escuela de aviación”. ¿Qué hacer, entonces? fue el dilema. Cuando todo parecía quedar en la nada, Luisoni pergeñó la idea de dotar a la Fuerza con un globo dirigible mediante el aporte de una suscripción pública. La cosa era simple: emitir 1.500.000 tarjetas postales alegóricas con la incipiente aviación y cuya venta al público, a 20 centavos cada una, que proporcionarían los fondos para comprar el aparato. Entusiasmó a de Marchi quien inmediatamente se la transfirió a Vélez. Fue solo. Esta vez no lo acompañó Newbery porque había discutido de no muy buena manera con el ministro luego de recibir aquella contestación. Era necesaria prudencia y atemperar los ánimos para lograr el objetivo buscado. El funcionario lo escuchó con atención. Y si bien asentía con un movimiento de cabeza la propuesta que le pareció interesante, le dio su opinión que resultó clave para el desarrollo de lo que más tarde se llamaría la 5ª Arma.

-Mire barón, estoy de acuerdo en todo con usted, pero por los informes que tengo me inclino decididamente por la compra de aeroplanos para el Ejército. Creo que tendrán más futuro que los globos.
Una pausa marcó el momento. Y continuó.
-Por eso, acepto de plano que sea el pueblo quien ayude a costear una flotilla de aeroplanos.
De Marchi se retiró satisfecho. Tomo debida cuenta de que el ministro “había abierto la única puerta que quizá demoraba la inclusión de la aviación en la fuerza armada nacional”, reseñaba Julio Víctor Lironi en su libro “Génesis de la aviación argentina”.
Así, Newbery y sus compañeros pusieron en marcha la Comisión Recolectora de Fondos Pro Flotilla Militar. “Movilizaron ideas, relaciones, amistades y hasta sus bolsillos. Nada omitieron en la ardua y relevante tarea para lograr el fin tan largamente acariciado”, sigue el autor.

Lluvia de aviones
La primera donación fue un aeroplano que ofreció la firma tabacalera Piccardo y Cía. Una reunión de expertos determinó qué avión comprar. El Nieuport francés resultó elegido y que llevaría el nombre de “Argentina” por decreto del vicepresidente de la Nación, en ejercicio de la presidencia, doctor Victorino de la Plaza. El 27 de abril de 1811 en una reunión en el Aero Club Argentino nacía la Comisión Provisoria Pro Aviación Militar para dar normas legales y formalizar los trabajos de aceptación de esas donaciones. Asimismo, fue la encargada de llamar a un concurso de dibujo relacionado con la aviación de guerra para emitir aquellas postales alegóricas con el objetivo de recolectar fondos.

El entusiasmo se generalizó. A tal punto y para no ser menos, el 1º de mayo la Compañía Argentina de Tabacos Limitada se asoció a la iniciativa. Sus directivos resolvieron “cooperar con la donación de una escuela de Aviación Militar con todos los elementos necesarios para que entre inmediatamente en funciones y puedan prepararse los oficiales que han de dirigir esta arma”, explicaban en una nota dirigida al titular del ACA. Además, en los considerandos de la misiva y para que sus deseos se cumpliesen de forma inmediata, pusieron a disposición de la Fuerza un monoplano Nieuport de último modelo y un aparato Bleriot con motores Gnome de 50 HP, “a los cuales deseamos lleven los nombres de “América” y “Centenario”. También, correrán por nuestra cuenta los gastos que demanden durante tres meses, los servicios del aviador Marcel Paillette quien empleará para la enseñanza de los oficiales, un biplano Farman del ejército francés, que también ponemos a disposición del Ministerio de Guerra”. Otro donativo de un aeroplano Nieuport fue el de Alberto Castex, de la Sportiva Argentina, con el pedido de que se lo denominase “Eduardo Castex” en memoria de su padre. El alumno Julio Noble del Colegio Nacional Nicolás Avellaneda encabezó una colecta entre los estudiantes con la que compraron otro aparato; el ingeniero Horacio Anasagasti regaló un automóvil de su marca de 14 HP (hoy exhibido en el Museo Nacional de Aeronáutica, en Morón); los residentes alemanes un avión Rumpler Taube; el Jockey Club de Lomas de Zamora un aparato Demoiselle con motor Bayar de 30 HP y la firma Mantels y Cía las instalaciones que pertenecían al aeródromo de la Compañía Aérea Argentina. Además, colaboraron otras firmas y organizaciones con dinero, muebles, aparatos telefónicos, dos máquinas de escribir Underwood, una caja de acero, un globo aerostático, cientos de metros cúbicos de gas, una caja de valores y un botiquín completo, entre otras cosas.
Por su parte, en los talleres del Arsenal Principal de Guerra comenzó la impresión de las postales cuando el doctor Francisco P. Moreno ofreció varios dibujos de pintores argentinos alusivos a la Independencia nacional con el lema “Pro Aviación Militar” y con los motivos alegóricos aeronáuticos elegidos entre 149 trabajos presentados.

Los pioneros
Con todo ese bagaje de aeroplanos, instalaciones y personal destinado a ese flamante emprendimiento, llegó el histórico día de agosto y un mes más tarde, el 8 de septiembre, se produjo la inauguración de la Escuela Militar de Aviación. El cargo de director recayó en el teniente coronel Arenales Uriburu y los primeros alumnos para el curso de pilotos fueron, el teniente de fragata Melchor Escola, los tenientes primeros Raúl Goubat y Anibal Brihuega, los tenientes Pedro Zanni, Alfredo Agneta, Carlos Giménez Krámer, Juan Carlos Ferreyra, Baldomero de Biedma, Saturnino Pérez Ferreyra, Leopoldo Casavega y el subteniente Manuel Origone.

Con el correr del tiempo el instituto fue cambiando de denominación: pasó de Escuela Militar de Aviación a Colegio Militar de Aviación y Escuela de Aviación Militar, cuando en 1945 fue incorporada a la entonces Aeronáutica Argentina junto con instalaciones, material aéreo y gran parte de su personal de pilotos y mecánicos del Ejército. En 1973, el Comando de Aviación de Ejército creó en Campo de Mayo, la División Instrucción de Vuelo y que en 1987, pasó a ser el Departamento Escuela de Aviación de Ejército. Finalmente, el 23 de noviembre de 1989 se la llamó Escuela de Aviación del Ejército Arenales Uriburu como se la conoce desde entonces.

Fuente: Lauro Noro y del archivo de la Revista del Suboficial para Diario Soldados Digital 2015.-
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miércoles, 17 de enero de 2018

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SAN LORENZO (Guerra del Paraná) - 16 de enero de 1846

Luego del combatir con la escuadra anglo-francesa en el Paso del Tonelero, Mansilla colocó ocho cañones ocultos bajo montones de maleza, 250 carabineros y 100 infantes en los barrancos de la costa comprendida entre el convento de San Lorenzo y la punta del Quebracho.
A mediodía del 16 de enero aparecieron el vapor Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin, King y dos goletas armadas en la Colonia, los cuales montaban 37 cañones de grueso calibre y acompañaban 52 barcos mercantes. Al enfrentar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hicieron tres disparos a bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Los soldados argentinos permanecieron ocultos en su puesto, según la orden recibida. Cuando todo el convoy se encontraba en la angostura del río que se pronuncia en San Lorenzo arriba, Mansilla mandó romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Alvaro de Alzogaray. El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra.
A las cuatro de la tarde el combate continuaba recio todavía, y el convoy no compensaba lo andado con sus grandes averías. Favorecido por el viento de popa y tras los buques que vomitaban sin cesar un fuego mortífero, se aproximó al Quebracho. Aquí reconcentró sus fuerzas Mansilla y batalló hasta la caída de la tarde, cuando desmontados sus cañones y neutralizados sus fuegos de fusil por el cañón enemigo, el convoy pudo salvar la punta del Quebracho, con grandes averías en los buques de guerra, pérdidas de consideración en las manufacturas y 50 hombres fuera de combate. El contralmirante Inglefield, en su parte oficial al almirantazgo británico dice que “los vapores ingleses y franceses sostuvieron el fuego por más de tres horas y media; y apenas un solo buque del convoy salió sin recibir un balazo”.
La pérdida de los argentinos fue esta vez insignificante, y Mansilla pudo decir con propiedad que habíale tocado el honor de defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después famosos Granaderos a Caballo.
Fuente: Historia de la Confederación Argentina – Adolfo Saldías
En la Imagen: El General Lucio Mansilla.

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lunes, 15 de enero de 2018

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DEL BATALLÓN DE COMUNICACIONES 141

El Batallón de Comunicaciones 141, proporcionara apoyo de Telecomunicaciones al IIIer Cuerpo de Ejercito "Ejercito del Norte", dentro del ámbito del mismo, para Instalar, Operar y Mantener el Subsistema Teleinformático Particular (STP) de la GUB, a fin de facilitar el Comando y Control de las Operaciones que esta realice.

SU HERALDICA
Estandarte, que refleja sobre un inmaculado fondo blanco las actividades y hechos mas importantes realizadas por esta unidad en el transcurso de su joven vida.

- En su extremo superior izquierdo se encuentra el mapa de la provincia de Tucumán, lugar donde participo en el Operativo Independencia.

- En su extremo inferior izquierdo, esta el escudo de la provincia de Córdoba, lugar donde tiene su asiento de Paz el Batallón de Comunicaciones 141.

- En su extremo superior derecho, el emblema de las Naciones Unidas nos indica su participación en las Organizaciones Militares de Paz, con personal de Oficiales, Suboficiales y Soldados Voluntarios.

- En su extremo inferior derecho, el mapa de nuestras Islas Malvinas, el cual representa a todo el personal del Batallón de Comunicaciones 141 que estuvo presente en esa contienda bélica.

- En el centro, se localiza el mapa de nuestro pais en color celeste, el cual, sumado al fondo blanco inmaculado, representa los colores de nuestra bandera, colores con los cuales hemos asumido el mas alto compromiso, el cual es, "Defenderla hasta perder la vida".

- En el mismo, y sobre fondo verde, se marca el área de responsabilidad del Batallón de Comunicaciones dentro del ámbito del IIIer Cuerpo de Ejercito, todo ello enlazado por los rayos dorados, símbolo de que, así como los rayos del sol cubren la inconmensurabilidad de la tierra, estos salvan los espacios y reúnen a los dispersos.
Fuente: http://www.batallondecomunicaciones141.ejercito.mil.ar/

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- En su extremo inferior izquierdo, esta el escudo de la provincia de Córdoba, lugar donde tiene su asiento de Paz el Batallón de Comunicaciones 141.

- En su extremo superior derecho, el emblema de las Naciones Unidas nos indica su participación en las Organizaciones Militares de Paz, con personal de Oficiales, Suboficiales y Soldados Voluntarios.

- En su extremo inferior derecho, el mapa de nuestras Islas Malvinas, el cual representa a todo el personal del Batallón de Comunicaciones 141 que estuvo presente en esa contienda bélica.

- En el centro, se localiza el mapa de nuestro pais en color celeste, el cual, sumado al fondo blanco inmaculado, representa los colores de nuestra bandera, colores con los cuales hemos asumido el mas alto compromiso, el cual es, "Defenderla hasta perder la vida".

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ANIVERSARIO DEL COMBATE DE ARROYO EL BELLACO

El capitán del escuadrón de Gualeguaychú, don Gregorio Samaniego, al frente de efectivos propios y con el auxilio que desde Gualeguay le prestara el capitán Santos Lima, sorprendió a tropas realistas de Montevideo que desde siete embarcaciones fuertemente artilladas saqueaban la costa del río Uruguay. Luego del primer choque exitoso, los soldados Antonio Gorosito y Matías Guzmán encabezaron por su cuenta el abordaje a nado de dichas naves, lográndose así la captura de tres buques corsarios, cinco cañones y una bandera, tomándoles bastantes prisioneros y ocasionándoles muchos muertos y heridos.

El Combate de arroyo El Bellaco fue un episodio de la Guerra de Independencia que tuvo lugar el 14 de enero de 1813 en la desembocadura del arroyo El Bellaco en el río Uruguay, en las cercanías de Gualeguaychú, Entre Ríos. Fue parte de las acciones defensivas de las poblaciones ribereñas del sur de la región Litoral argentina contra los ataques y saqueos realizados por barcos armados realistas españoles procedentes de Montevideo.
Debido a que la mayor parte de las fuerzas militares de las Provincias Unidas del Río de la Plata se hallaban concentradas en el sitio de Montevideo y en el frente del Alto Perú, la defensa de las poblaciones ribereñas de los ríos Paraná y Uruguay quedó principalmente a cargo de compañías milicianas reclutadas entre los pobladores.
El arroyo El Bellaco (hoy más conocido como arroyo Bellaco) tiene su boca en las inmediaciones de la desembocadura del río Gualeguaychú, por su parte sur, unos 12 km al sudeste de la ciudad de Gualeguaychú. Forma un riacho que permite el ingreso de barcos pequeños desde la ensenada Bellaco en el río Uruguay.
El 12 de enero de 1813 el comandante del escuadrón de milicias de Gualeguaychú, José Gutiérrez, fue informado por los guardias que vigilaban la boca del arroyo sobre que dos buques realistas habían fondeado en él para abastecerse de carbón vegetal. A la vez recibió informes de que en el puerto de Landa, ubicado un poco más al sur, fondeaban 5 barcos más.
Temiendo que se tratara de una expedición de saqueo, Gutiérrez solicitó ayuda al comandante de la villa de Gualeguay Juan Carlos Wright, y envió hacia la boca del arroyo una partida de 30 milicianos a las órdenes del Teniente de la 1° Compañía de Milicias, José Ignacio González, y Alferez de la 2° Compañía, Nazario Gomez. A ellos se les reunió otra partida al mando del Comisionado Bacilio Galeano.
El 14 de enero González se abstuvo de efectuar un ataque, debido a la escasez de municiones y recibió órdenes de esperar la llegada de más milicianos. Lo que ocurrió poco después, cuando se le reunieron el Capitán de la 3° Compañía de Milicias, Gregorio Samaniego, con parte de sus hombres y el Capitán José Santos Lima con 25 milicianos procedentes de Gualeguay.
Una vez reunidas las fuerzas, atacaron por sorpresa logrando matar a 4 marineros realistas. Tres veleros artillados fueron abordados, entre ellos la goleta Nuestra Señora del Rosario. Fueron tomados 21 prisioneros, entre ellos 4 esclavos. Dos realistas lograron fugarse arrojándose al agua, mientras que entre las fuerzas milicianas no hubo bajas.
En el parte del combate que Gutiérrez dirigió al comandante general de los Partidos de Entre Ríos, Elías Galván, figura el detalle de los elementos tomados a los realistas:
“Los tres son los siguientes. A saber la Goleta Nuestra Sra. del Rosario de 25 toneladas propiedad del gallego emigrado Domingo Biscaya con dos cañones de á 4, 14 balas de este calibre, otros tantos sacos de metralla y 8 fusiles cuyos enseres se detallan en la licencia que trahia el patron de este buque. Otro de dos palos perteneciente al gallego Vidal quien hacia de amo y patron de él segun consta de las declaraciones de los prisioneros con dos cañones de 8, 16 balas de igual calibre 6 bolsas de metralla, y 5 fusiles. Una balandra con un cañon de á 12, 11 balas correspondientes 6 bolsas de metralla y 6 fusiles. Los prisioneros que quedan en este quartel son 17, de los quales hay 3 gravemente heridos: 4 negros esclavos tomados; entre estos aseguran que los muertos fueron 6 contando con 2 que se precipitaron al Uruguay, y que probablemente han perecido: por nuestra parte no ha habido la menor desgracia (...)”
Una bandera tomada en la acción fue colocada en la iglesia de San Antonio en Gualeguay, dedicada a su patrono como trofeo de las armas de la patria

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sábado, 13 de enero de 2018

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CORONEL RUPERTO FUENTES

Nació en Buenos Aires, el 27 de mayo de 1828. Fueron sus padres José Fuentes y Juana Fuentes. Se inició en la carrera de las armas el 17 de julio de 1845, en clase de soldado de Guardia Nacional de la 2ª Compañía del 1er. Escuadrón del Regimiento 6 de Caballería, mandado por el coronel Jorge Velázquez, teniente coronel Manuel Brizuela y sargento mayor Eustaquio Zapiola, formando parte este cuerpo de la División que mandaba el Gral. Prudencio Ortiz de Rosas. Este regimiento se hallaba en Chascomús cuando tuvo lugar la batalla de Caseros, y entonces marchó sublevado a San Borombón, donde fue tomado prisionero por fuerzas a las órdenes del coronel Hilario Lagos.

Fuentes fue dado de alta nuevamente en clase de soldado el 4 de abril de 1853, en el Batallón 1º de Línea del Estado de Buenos Aires (actual Regimiento de Infantería 1 “Patricios”), en el cual fue ascendido a sargento 2º de la compañía de granaderos, el 4 de octubre de igual año, después de haber actuado en la defensa de esta ciudad, sitiada por las fuerzas de Urquiza, las que se disolvieron el 13 de julio de 1853; marchando por esta circunstancia el día 18 de este mismo mes con su batallón a San Nicolás de los Arroyos, donde permaneció Fuentes seis meses de guarnición. Al año siguiente estuvo destacado en Arrecifes, marchando el 9 de noviembre del mismo con su batallón al Norte, donde se organizaba el ejército a las órdenes del Gral. Hornos, para repeler las invasiones llevadas a cabo por jefes adictos a la Confederación. El 28 de enero de 1855 fue ascendido a sargento 1º. En diciembre de este mismo año marchó con su cuerpo a sofocar la revolución encabezada por el general José María Flores, que había penetrado en la provincia con un grupo de emigrados porteños y en el curso del mes siguiente marchó a combatir contra la invasión del general Jerónimo Costa. Fue dado de baja por Orden Superior “por haber cumplido su condena”, según revista, el 23 de julio de 1856.

El 6 de junio de 1857 fue dado de alta voluntario en el mismo batallón, como sargento 1º; marchando el 18 de setiembre de aquel año al “Campo de Marte”, en el Azul, formando parte del llamado “Ejército del Sur”. Se halló en la expedición a las Salinas Grandes, el 15 y 16 de febrero de 1858, a las órdenes de los coroneles Nicolás Granada, Emilio Conesa y Wenceslao Paunero. Ascendió a subteniente el 15 de diciembre de 1857 y a teniente 2º el 22 de junio de 1859; permaneciendo los primeros meses de este último año en la región de Napostá y Sauce Chico (Bahía Blanca).

El 24 de julio de este último año marchó con el 1º de Línea a la Isla Martín García, donde estuvo poco más de un mes, siendo trasladado a San Nicolás para incorporarse al ejército de operaciones. Asistió a la batalla de Cepeda, el 23 de octubre y después de la acción se retiró sobre aquel puerto, donde se embarcó en el vapor de guerra “Guardia Nacional”, a bordo del cual asistió al combate naval que tuvo lugar el día 25, contra la escuadra de la Confederación, a las órdenes del coronel Mariano Cordero.

Participó en la defensa de la Capital, sitiada por los vencedores de Cepeda hasta el tratado del 11 de noviembre. En marzo de 1860 marchó con su batallón a sofocar la revolución encabezada por los coroneles Nadal y Lamela. Fue promovido a teniente 1º el 1º de agosto de aquel año, estando de guarnición en esta Capital.

En julio de 1861 marchó a Rojas, incorporándose con su cuerpo al ejército de operaciones mandado por el general Mitre, asistiendo a la batalla de Pavón, el 17 de setiembre; haciendo en seguida la campaña hasta la ciudad de Córdoba, en el cuerpo de ejército que a las órdenes del general Paunero, ocupó esa capital. En enero de 1863 regresó a Buenos Aires; y habiendo sido promovido a ayudante mayor el 23 de noviembre de 1861, lo fue a capitán, el 18 de mayo de 1863. En julio de este último año se hallaba en Rosario, de guarnición, de donde pasó a la Frontera Oeste de la provincia de Buenos Aires, con asiento en “25 de Mayo” y en “9 de Julio”.

Permaneció en aquella línea fronteriza hasta abril de 1865, en que con motivo del estallido de la guerra con el Paraguay, bajó con su batallón (en el que mandaba la 1ª Compañía) a esta Capital, marchando en seguida a campaña formando parte del 1er. Cuerpo del Ejército, que a las órdenes del general Paunero, inició las operaciones en demanda del ejército invasor. Fuentes se halló en la toma de Corrientes, el 25 de mayo de 1865, por lo que fue merecedor a la medalla de plata concedida por la Superioridad a los vencedores en aquella gloriosa jornada. Asistió a la batalla de Yatay, el 17 de agosto de aquel mismo año, por lo que se le condecoró con la medalla de plata otorgada por el Gobierno Oriental por decreto del 30 de setiembre de igual año. Participó en el sitio y toma de Uruguayana, el 18 de setiembre; recibiendo la condecoración acordada dos días después por el Emperador Pedro II.

Asistió al combate de Pehuajó, el 31 de enero de 1866, así como también al del Paso de la Patria y toma de las fortificaciones de Itapirú, el 16-17 de abril del mismo año. Participó en las acciones del Estero Bellaco, el 2 y el 20 de mayo de igual año. En la batalla de Tuyutí, librada el día 24 de este mismo mes y año, recibió una herida de bala de fusil en la rodilla izquierda. En el combate de Yataytí-Corá, el 11 de julio de 1866, recibió una contusión de rabiza de “cohete a la Congreve”; y en el violento asalto de Curupaytí, el 22 de setiembre de igual año, recibió dos heridas de bala de fusil, que le atravesaron la parte superior de ambos muslos. Por la batalla de Tuyutí recibió los cordones de plata acordados por Ley de 5 de octubre de 1872, por la cual también le fue otorgado el escudo de Curupaytí.

Por las últimas heridas recibidas marchó a Buenos Aires para curarse, y apenas restablecido, regresó al ejército de operaciones el 5 de junio de 1867, tomando el mando accidental del batallón hasta que fue nombrado el sargento mayor Pedro Retolaza, quedando Fuentes de 2º Jefe. Este último había sido promovido a sargento mayor graduado el 19 de marzo de aquel año, por méritos de guerra.

El 28 de noviembre de 1867 fue designado jefe del batallón, el teniente coronel Juan Ayala, y habiéndose retirado el mayor Retolaza, Fuentes pasó a ocupar la segundía del cuerpo, recibiendo la efectividad de su grado el 18 de enero de 1868.

Enviado en comisión el teniente coronel Ayala a la provincia de Córdoba, el 8 de marzo de este último año, el mayor Fuentes quedó de jefe accidental de su batallón. En este carácter participó el 21 de marzo de igual año en el reconocimiento ordenado efectuar a una división del ejército por el General en Jefe sobre las fortificaciones paraguayas de Paso Pucú; asistiendo al ataque llevado con tal motivo al reducto denominado “El Angulo”, el que fue realizado con una audacia propia del valor de los soldados argentinos y uno de los más fecundos en resultados para aquella campaña, y si bien es cierto que la mencionada División debió retirarse, obligada a ello por el nutrido fuego de artillería que soportaba, no es menos cierto que impuesto el enemigo por la audacia del ataque, como por el orden de la retirada, a poco tiempo abandonaba sus formidables posiciones. Este ataque se llamó también del Cuadrilátero.

Del campamento de Paso Pucú el Batallón 1º de Línea fue enviado, a solicitud del general Rivas, a tomar parte de la división que a sus órdenes operaba en el Chaco, entre las fortalezas de Humaitá y el campamento enemigo de Timbó. Tenía esta División la misión de impedir el paso de la fuerza de Humaitá a Timbó. El 8 de mayo de 1868 el coronel Martínez de Hoz atacaba este último punto al frente de una fuerza constituida por el 1º de Línea y los Batallones 14 y 16 del ejército del Brasil, formando la extrema vanguardia el cuerpo de Fuentes a quien correspondió el honor de iniciar el combate con tanto éxito, que en breve tiempo la bandera del Batallón flameaba en las trincheras enemigas. Este triunfo entusiasmó tanto a los atacantes, que imprudentemente se entregaron a las expansiones propias de un asunto tal; afortunadamente el mayor Fuentes mantuvo su cuerpo en riguroso orden de combate, y poco después fuerzas enemigas de refuerzo atacaban violentamente a la División de Martínez de Hoz, correspondiéndole al 1º de Línea el insigne honor de detener el impetuoso ataque, alentado por la palabra y el ejemplo de su valiente jefe. Dos horas largas duró este segundo combate. “Dos horas de angustia –dice el capitán Pascual Beracochea en un informe fechado el 4 de julio de 1883 para la formación de la foja de servicios del coronel Fuentes- por la situación difícil en que nos hallábamos, destacados de nuestras fortificaciones, sin esperanzas de protección y amenazados por el frente y por un flanco, teniendo al otro un río”.

“La mayor gloria – prosigue el informante- para el mayor Fuentes consiste en que fue sólo su batallón el que reprimió al enemigo, si bien con dolorosas pérdidas, de cuyo dolor no fue bastante a compensarnos la satisfacción que nos proporcionó el Comandante en Jefe, recibiéndonos a nuestro regreso en medio de las dianas y demostraciones de los demás cuerpos formados a presenciar nuestro desfile”.

En los momentos en que el valiente coronel Martínez de Hoz era atacado por fuerzas muy superiores, antes de caer para siempre, por intermedio del entonces teniente Fábregas, envió orden a Fuentes de marchar en su ayuda con el 1º de Línea. Este último marchó a paso de trote para cumplir la orden de su superior, y sólo la terminante que le impartió durante la marcha el general brasileño Betancourt, lo detuvo en su propósito. Junto con Martínez de Hoz, cayó prisionero el valiente comandante Gaspar Campos.

El 1º de Agosto de 1868 el mayor Fuentes recibió orden del teniente coronel Luis María Campos, jefe accidental de todas las fuerzas destacadas en aquella zona, de tripular 19 canoas para guardar el paso de la Laguna Loó-Cangue; servicio que quedó establecido a las 11.15 horas de la noche. Distribuido así el 1º de Línea, como a las dos horas fueron atacados por una flotilla de canoas enemigas, lanzadas con el ímpetu de hombres que buscan su salvación acosados por todas partes.

“La menor confusión –dice el capitán Beracochea en su informe- podía proporcionar al enemigo la consecución de su objeto”.

“Así lo comprendió el mayor Fuentes, quien, por un movimiento de concentración que ordenó en el acto, y cuya orden yo mismo transmití (Beracochea era ayudante de aquél), consiguió un triunfo completo, echando a pique el mayor número de las canoas enemigas y apresando a otras. Las fuerzas que en ellas venían perecieron en el combate o ahogadas”.

“El 13 del mismo mes de agosto, después de rendidas las últimas fuerzas de la guarnición de Humaitá que habían pasado al Chaco, el Batallón 1º de Línea pasó al campamento de Paso Pucú, conduciendo 1.500 prisioneros. Aquel cuerpo tomó parte en la batalla de las Lomas Valentinas, el 27 de diciembre de 1868, acción en la que no se halló Fuentes por estar en Buenos Aires en comisión; en cambio, había asistido al combate parcial del 8 de setiembre de aquel año librado para desalojar al enemigo de una posición llamada Villeta, Villa Franca y Villa Oliva. El día 15 de este último mes y año ascendió a teniente coronel graduado.

El 17 de octubre de aquel año (1868) se le concedió licencia para pasar a Corrientes “a restablecer su salud”, y el 7 de noviembre del mismo, para bajar a esta ciudad de Buenos Aires, a curarse, previo informe facultativo.

Del Paraguay el batallón 1º de Línea fue retirado a mediados de abril de 1870 para pasar a tomar parte en la campaña contra López Jordán, en la provincia de Entre Ríos, llegando a Paraná el 19 de mayo de aquel año; al día siguiente, el coronel Ayala organizó un ataque a los sitiadores que se habían retirado a inmediaciones de la ciudad. La fuerza jordanista, compuesta por 2.000 hombres, ocupaba una posición estratégica llamada “La Tablada”; de la cual fue desalojada por el 1º de Línea, el regimiento de caballería de Guardias Nacionales “San Lorenzo” de Santa Fe y un escuadrón de “Abastecedores del Paraná”, cuyo jefe, el coronel Ibarra, fue muerto en la acción. Fuentes mandó el 1º de Línea, pues el coronel Ayala tuvo a sus órdenes la columna de ataque.

También asistió al combate de Don Cristóbal, el 19 de diciembre de 1870, permaneciendo con su cuerpo en Yuquery Chico, en febrero de 1871; en Victoria en marzo y abril y desde mayo de igual año hasta el 1º de octubre de 1872, en Gualeguay; pasando en esta última fecha la P. M. D., a su solicitud. En esta situación de revista permaneció hasta el 27 de octubre de 1874, en que fue designado edecán del Presidente de la República, en cuyo carácter marchó en comisión a la provincia de Corrientes el 17 de abril de 1878, a las órdenes del Interventor Nacional Dr. Victorino de la Plaza; y desempeñando iguales funciones, al mando de una división, el 4 de julio de 1880. Desde el 25 de enero de 1878 era teniente coronel efectivo.

Estando en Corrientes, en la comisión última mencionada, el 10 de diciembre de 1880 solicitó pasar a la P. M. D., lo que se le concedió el día 13 del mismo mes; siendo nombrado en aquella provincia Jefe de Policía de la capital de la misma. Ejerció también el cargo de jefe político de los departamentos Itatí, San Antonio, Loreto, San Miguel, Caá-Caty e Itá Ibaté. Cuando marchó el 4 de julio de 80, a las órdenes del Interventor General Contado R. Villegas, Fuentes mandó una división compuesta por los Batallones 1º y 2º de Guardias Nacionales del Paraná y el Regimiento 3º de Caballería.

El 2 de agosto de 1883 solicitó pasar de la P. M. P. en la que se hallaba desde el 1º de agosto de 1881, a la Disponible; disponiéndose el 7 de setiembre de aquel año su pase como Jefe de la Oficina de Enganche de La Rioja, en reemplazo del teniente coronel José W. Fernández, que pasó con igual cargo a Paraná.

Promovido a coronel el 21 de agosto e 1886, pasó con tal fecha a “Lista de Oficiales Superiores”, de la que fue destinado como agregado al Estado Mayor General, el 28 de setiembre de 1892; para volver a su anterior situación de revista el 5 de setiembre de 1895. El 16 de octubre de este último año pasó a retiro militar con 53 años, 2 meses y 23 días de servicios aprobados.

Falleció en esta capital el 13 de enero de 1905. Aparte de las condecoraciones mencionadas lució sobre su pecho: medalla de oro por la terminación de la Guerra del Paraguay y la medalla de cobre concedida por el Imperio del Brasil por la misma campaña.

Contrajo enlace en Buenos Aires, el 4 de junio de 1861, con Felipa Cabrera, porteña, nacida en 1845; hija de Laureano Cabrera y de Manuela Rojas.

Fuentes: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado/ Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).

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viernes, 12 de enero de 2018

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA ORDEN DEL SOL

El día 12 de enero del año 1822, el General José de San Martín como Protector del Perú, por un decreto expedido en Lima prestados al país, crea la Orden del Sol, como condecoración para premiar a los más grandes servicios.

Cuando el General José de San Martin era Protector del Perú, declaró su independencia, fundó su primer gobierno nacional y bosquejó su Constitución política.

Instituyó la ORDEN DEL SOL y decía en esa ocasión:

"He contemplado fundando este privilegio, hacer hereditario el amor a la gloria, porque después de derogar los derechos hereditarios, que traen su origen de la época de nuestra humillación, es justo subrogarlos con otros que, sin herir la igualdad ante la ley, sirvan de estímulo a los que se interesen en ella".

"La Orden del Sol, patrimonio de los guerreros libertadores, y premio de los hombres beneméritos, durará así mientras haya quien recuerde los años heroicos, porque las Instituciones que se forman al empezar una gran época se perpetúan por las ideas que cada generación recibe, cuando pasa por la edad en que averigua con respeto el origen de lo que han venerado sus padres".

El símil del sol de esta Orden fue establecido como emblema de los Liceos Militares del Ejército Argentino, y de distinciones especiales, como la ORDEN AL MÉRITO en el Liceo Militar "General San Martin".

Los Grados de La Orden del Sol son:
* Gran Cruz
* Gran Oficial
* Comendador
* Oficial
* Caballero


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