miércoles, 16 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL RUFINO GUIDO

El día 16 de agosto de 1880 fallece el General Rufino Guido. Perteneció a la generación de los libertadores y fue uno de los que colaboraron para cimentar la nacionalidad argentina. Nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1796. En 1813, ingresó como cadete al Regimiento de Granaderos a Caballo. Estuvo en las batallas de Sipe-Sipe, Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú, correspondiéndole el honor de traer a Buenos Aires el parte de esa batalla en diez días y medio. Formó parte del Ejército Libertador del Perú. El 29 de agosto de 1822 el General José de San Martín le firmó sus despachos de Coronel. Fue uno de los fundadores de la Orden del Sol, del Perú. Regresó a Buenos Aires en 1855. 
Era hermano menor del después General Tomás Guido. En 1813 ingresó en el Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José de San Martín, y participó en el sitio de Montevideo. Al año siguiente estuvo destacado con un batallón de su regimiento que luchó en el Alto Perú, y peleó en el Combate del Tejar, ahí fue tomado prisionero, pero pocos días más tarde se libró y capturó a sus propios carceleros. Luchó en la batalla de Sipe Sipe. 
En el año 1816 pasó al Ejército de los Andes e hizo la campaña de Chile, participando en las batallas de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú. 
Llegó al Perú con el grado de Teniente Coronel, y fue el jefe en la primera victoria sobre los realistas en Perú, en el Combate de Palpa, cerca de Ica. Fue el segundo jefe de las fuerzas patriotas en la Batalla de Cerro de Pasco. Tuvo un papel importante en la toma de Lima y en la defensa de la misma en 1822. Fue ascendido al grado de coronel y ocupó cargos militares y civiles en la capital; más tarde fue nombrado ayudante personal del General Jose de San Martín. Lo acompañó en el viaje a Guayaquil, pero no presenció la parte decisiva de la entrevista con Bolivar. 
Cuando los realistas recuperaron Lima, fue el más destacado en el sitio de esa ciudad, aunque su sitio se limitó a evitar que los españoles pudieran aprovisionarse de alimentos, ya que los atacó en cada salida. 
Permaneció por muchos años en Perú, donde continuó su carrera militar y ascendió hasta el grado de General. 
Regresando en 1855 a Buenos Aires; por su hermano Tomás se unió al partido Federal, abandonando toda actividad pública después de la batalla de Pavón. Fue ascendido al grado de General por el presidente Domingo Faustino Sarmiento, pero no volvió a tener mando de tropas. 
Falleció en Buenos Aires en 1880. 
Fuente: Cutolo, Vicente, Nuevo diccionario biográfico argentino, 7 volúmenes, Ed. Elche, Bs. As., 1968-1985. 

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martes, 15 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE CABALLERÍA DEL EJERCITO

La Escuela de Caballería, fue creada por decreto del Presidente Roca el 17 de agosto de 1904, constituyéndose en el primer instituto destinado al perfeccionamiento de los cuadros del arma. Fue su primer director el Teniente Coronel Isaac de Oliveira Cezar, e inició sus actividades en el predio fiscal ubicado en las actuales avenidas Cabildo y Dorrego, siendo trasladada a la localidad de El Palomar en el año 1911.
Estaba compuesta en un primer momento por dos divisiones: "Trabajos Militares" y "Trabajos Hípicos".
Durante la década del veinte, sufre el asesinato de su Director, Teniente Coronel Varela, a manos de anarquistas, a raíz del desempeño del mismo en las acciones de la Patagonia.
En 1924, a raíz de la construcción del Colegio Militar de la Nación,, es trasladada a Campo de Mayo, donde se fusiona con el Regimiento de Caballería 2 "General PAZ", permaneciendo en dicho asiento hasta 1951, cuando se traslada a la ciudad de Mercedes - Corrientes. Durante el año anterior había sido creada la Escuela de Equitación,, sin mantener la vinculación orgánica con la Escuela de Caballería.
En 1956 regresa a sus cuarteles de Campo de Mayo donde en 1958 se constituye en Centro de Instrucción de Caballería, cuya orgánica incluye la Dirección del Centro, el Regimiento de Caballería Escuela, la Agrupación Tropas, la Escuela Militar de Equitación y a partir de 1961 la Escuela de Blindados. En 1964, el Centro de Instrucción de Caballería cambia su denominación por la de Escuela de Caballería.
Con motivos de las acciones emprendidas para reestructar el Ejército a partir de abril de 1992 inicia su traslado a la ciudad de Concordia y con el, el desarrollo de los primeros cursos.
A finales del 2002, la Escuela de Caballería se traslada nuevamente a Campo de Mayo, formando parte de la Escuela de las Armas (EDA). Y continuando con su misión de generar la doctrina específica, desarrollar los cursos regulares y complementarios para oficiales y suboficiales del Arma de Caballería.
Su Misión.
La Escuela de Caballería planificará, programará y ejecutará los cursos regulares y complementarios ordenados por el COEDOC, elaborando simultáneamente la doctrina específica y conjunta para permitir la capacitación operacional de cuadros y tropa a fin de asegurar la continuidad del sistema educativo del Ejército.
Fuente e informes: www.escueladecaballeria.ejercito.mil.ar

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lunes, 14 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE COMBATE EN EL DESIERTO

El día 15 de agosto de 1876 se producen unos enfrentamientos contra indios salvajes. Sesenta soldados del 2° de Caballería y del Batallón 7°, al mando del Capitán Exequiel Delmozo y el Subteniente Manuel Palacio, combaten por dos horas contra una columna de 360 indios, matando e hiriendo a una gran parte de ellos. Además de quitarles lanzas y armas de fuego, capturaron 400 caballos y yeguarizos. El mismo día otros 60 soldados del 2° de Caballería al mando del Mayor Roque Peyteado derrotaron otra partida de salvajes, mientras que el Mayor Barrionuevo, del mismo Regimiento, con cuatro hombres se batió contra quince indígenas, matando a varios y capturando 9 caballos ensillados que habían robado.

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domingo, 13 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE PERIBEBUY

El 12 de agosto de 1869 se produce la Batalla para la conquista de la fortaleza de Peribebuy en la Guerra del Paraguay, 1869. Fuerzas argentinas al mando del General Luis M. Campos iniciaron el asalto, conquistando la plaza junto con tropas brasileñas. Esta acción se rememora en la marcha Capibary.
Guerra de la Triple Alianza. Llegado a Pirayú el 25 de Mayo, recién a fines de Julio, luego de dos meses de meditación, el Conde D’Eu, Príncipe Gastón María de Orleans, yerno del Emperador Pedro II, a cargo de las tropas aliadas, tomó la determinación de ir contra el Mariscal Francisco Solano López. Parecía dispuesto a realizar un avance frontal, tan difícil como audaz.
La presencia próxima del caudillo paraguayo, gravitando sobre su ánimo, le indujo después a pensar en operaciones menos arriesgadas. Y quedó convenido un movimiento envolvente, que amenazara la retaguardia de los paraguayos.
Por eso, el Conde D’Eu operaría sobre la izquierda de su oponente, a la cabeza de una poderosa columna que, haciendo un gran rodeo, iría por Paraguarí, Sapucay, Valenzuela e Itacurubí sobre Piribebuy y Ascurra. Los generales Emilio Mitre y José Antonio da Silva Guimaraes operarían al mismo tiempo sobre la derecha de los paraguayos, por los pasos de Altos y Atyrá, para salir en Tobatí y cortarles la retirada.
En Pirayú quedarían las fuerzas necesarias para amenazar el frente paraguayo y disimular el vasto movimiento proyectado.
El 28 de Julio se dio comienzo a la ejecución de este plan. Ese día partió por delante la vanguardia comandada por el general Juan Manuel Mena Barreto. En pos de ella avanzaron el mariscal Osorio,al frente del primer cuerpo del ejército imperial, el mariscal Plydoro da Fonseca Quintanilla Jordao, con el segundo cuerpo, y el Conde D’Eu con el resto de las tropas.
Eran más de 20.000 hombres de las tres armas, con poderosa artillería.
La plaza de Piribebuy estaba defendida por 1.600 hombres y doce cañones, a las órdenes del comandante Pedro Pablo Caballero.
El 10 de Agosto tomaron posición los aliados en torno del baluarte paraguayo, emplazando cincuenta y tres cañones en las alturas que lo dominaban. En todo el día siguiente continuó la reconcentración de las fuerzas aliadas y los preparativos del asalto.
La resistencia de los paraguayos fue tan tenaz como heroica. Los aliados varias veces rechazados, volvieron a la carga, hasta conseguir abrir una brecha en las trincheras, cuando las mujeres habían sustituido a los soldados paraguayos muertos y cargaban sus cañones, ya sin proyectiles, con frutas de coco, piedras, vidrios y arena.

Fuentes
Chiavenato, Juan José - Genocidio Americano - La guerra del Paraguay - Carlos Schauman Editor, Asunción, 1984 / O’Leary, Juan E. - El Centauro de Ybycui - Editorial Le Levre Libre, París (1929).

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sábado, 12 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

En el marco histórico de la primera invasión inglesa, se conmemora aquel día de 1806 en que Liniers, al mando de un grupo de criollos y españoles, atacó con éxito al ejército inglés invasor y reconquistó la ciudad de Buenos Aires.

"Por las calles que conducen a la plaza Mayor, avanzan en tropel las fuerzas de la reconquista, envueltas en el humo de las explosiones y el retumbar de los disparos. Liniers, instalado con sus lugartenientes en el atrio de la iglesia de la Merced, ha perdido el control de las operaciones: sus soldados, mezclados con el pueblo que pelea a mano desnuda, no escuchan ya las voces de los oficiales, y se lanzan en un solo impulso a aniquilar al enemigo. Un diluvio de fuego se desata sobre las posiciones británicas en la plaza. Allí, al pie del arco central de la Recova, está Beresford, con su espada desenvainada, rodeado de los infantes escoceses del regimiento 71. Esta es la última resistencia. 
Las descargas incesantes abren sangrientos claros en las filas británicas. El jefe inglés comprende que ya no es posible continuar la lucha, pues sus tropas serán aniquiladas hasta el último hombre. Ordena entonces la retirada hacia el fuerte. Allí, momentos más tarde, iza la bandera de parlamento. 
Volcándose como un torrente en la plaza, las tropas y el pueblo llegan hasta los fosos de la fortaleza, dispuestos a continuar la lucha y exterminar a cuchillo a los británicos. En esas circunstancias, una vez más Hilarión de la Quintana es enviado por Liniers a negociar la rendición. Esta deberá ser sin condiciones. La muchedumbre, terriblemente enardecida, es a duras penas contenida. Se exige a gritos que Beresford arroje la espada. Un capitán británico lanza entonces la suya, en un intento por calmar a la multitud. Pero eso no conforma a la gente y Beresford debe aceptar, aun antes de que sus soldados hayan depuesto las armas, que una bandera española sea enarbolada sobre la cima del baluarte. 
Liniers está ahora a pocos metros de la entrada de la fortaleza, aguardando la salida de su rival vencido. Beresford, acompañado por Quintana y otros oficiales, marcha hacia Liniers a través de la multitud que le abre paso. El encuentro es breve. Los dos jefes se abrazan y cambian muy pocas palabras. Liniers, después de felicitar a Beresford por su valiente resistencia, le comunica que sus tropas deberán abandonar el fuerte y depositar sus armas al pie de la galería del Cabildo. Las fuerzas españolas rendirán, como corresponde, los honores de la guerra.
A las 3 de la tarde del 12 de agosto de 1806, el famoso regimiento 71 desfila por última vez en la plaza Mayor de Buenos Aires. Con sus banderas desplegadas los británicos marchan entre dos filas de soldados españoles que presentan armas, hasta el Cabildo, y allí arrojan sus fusiles al pie del jefe vencedor."

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viernes, 11 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL BAUTISMO DE FUEGO DEL REGIMIENTO DE INFANTERÍA 17

El Regimiento recibe su bautismo de fuego el día 12 de agosto de 1974, cuando debió rechazar un intento de copamiento por parte de 70 delincuentes terroristas Lo hizo con la valentía propia de la Infantería y con la eficacia y contundencia de una tropa caracterizada por su instruccion y valor.
Por la actuación que le cupo a la Unidad que tuvo su cuota de sangre al perder la vida del Cabo Eduardo Barrionuevo, el Comandante en Jefe del Ejército condecoró la Bandera de Guerra de la Unidad con medalla de oro, la que testimonia el triunfo en su prueba de fuego, y el comienzo de su historia de guerra.
En 1982, la Unidad estuvo representada en Malvinas por el Sargento Primero Carlos Villegas, el Sargento Francisco Cardozo y diez Soldados.
Fotografía tomada a soldados argentinos combatiendo en el monte Tucumano.

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jueves, 10 de agosto de 2017

DIA DE LA FUERZA AEREA ARGENTINA

El 10 de agosto de 1912 es creada la Escuela de Aviación Militar por la acción entusiasta de Jorge Newbery, oficial naval y pionero de la aviación argentina. La Escuela funcionó en sus primeros tiempos en el campo de aviación de El Palomar, cercano al Colegio Militar de la Nación. Sus primeros aviones fueron Bleriot, Farman, Caudron y Bristol. En 1937, la Escuela fue trasladada a Córdoba. En 1944, con la autonomía orgánica de la Fuerza Aérea, se inició el desarrollo de la aviación como fuerza autónoma.Saludamos a los camaradas de esta fuerza hermana y les deseamos que Dios los acompañe y bendiga en su día.Reseña Histórica de la Aeronáutica Argentina. 

La actividad aeronáutica registra en nuestro país una trayectoria que supera en mucho el siglo pasado. Ya en los años de nuestra independencia, más concretamente en el pronunciamiento de mayo, 1810, Miguel de Colombisse, relojero de origen holandés, se dirigió a la Junta Provisional Gubernativa, desde su residencia en Mendoza, solicitándole la suma de cuatro mil pesos para la construcción de un aeróstato, rígido, impulsado por remos y dirigido por un timón. La solicitud recibida por la Junta fue rechazada ya que en virtud de las urgencias militares del momento, no era posible acceder a ella. 
Durante el pasado siglo los cielos de las ciudades del país se vieron reiteradas veces invadidos por arriesgados aeronautas a bordo de globos de aire caliente, tales como el francés Lartet o el norteamericano Wells y así lo registran cuadros y litografías de la época, como las de Enrique Pellegrini y otros. 
Pero la Guerra de la Triple Alianza, inició entre nosotros la Aerostación Militar, así fue como en el año 1866, el 6 de julio, un aeróstato cautivo del Ejército Brasileño, se elevó sobre las líneas aliadas para observar las posiciones de la artillería paraguaya, llevando a bordo al Ingeniero polaco Roberto A. Chodasiewiecz (incorporado al Ejército argentino con el grado de Capitán) que se constituyó así en el primer militar argentino y latinoamericano en elevarse en globo. 
A fines de 1907 regresó al país el joven diplomático y deportista Aarón de Anchorena, trae consigo un globo esférico de 1.200 metros cúbicos, adquirido en Francia y al que bautizó con el más criollo de nuestros vientos “Pampero”. Una vez instalado y armado, invitó a su amigo el Ingeniero Jorge A. Newbery, joven deportista, ex alumno de Thomas Alva Edison, pionero en el terreno de la energía eléctrica y ganador de varios premios deportivos; a participar de la primera ascensión del esférico en la Navidad de ese año, es así como el 25 de diciembre de 1907, el Pampero salió desde la Sociedad Sportiva Argentina, hoy Campo de Polo y cruzó los cielos descendiendo en la vecina orilla del Río de la Plata, en Conchillas, República Oriental del Uruguay. 
El hecho produjo gran entusiasmo y el 13 de enero de 1908 se creaba el Aero Club Argentino, primera entidad aérea del país. Sus autoridades Aarón de Anchorena (Presidente), Arturo Luisoni (vicepresidente) y Jorge Newbery (vicepresidente segundo) unieron a todos los entusiastas del “más liviano que el aire”, entre otros Eduardo Newbery, Horacio Anasagasti, Alberto Mascias, Antonio de Marchi y Carlos Hirmscher. 
La actividad aérea continuó febrilmente durante 1908, hasta que en la tarde del 17 de octubre se elevó el Pampero, llevando a bordo al Dr. Eduardo Newbery y al Sargento Eduardo Romero, el vuelo se inició normalmente pero en horas de la noche el viento lo arrastró probablemente hacia el Río, nunca más volvería el Pampero ni sus intrépidos tripulantes quienes se convertirían en los primeros mártires de la naciente aeronáutica. 
Pese a la tragedia, la actividad no cejó. Pasado un tiempo el Aero Club retomó el camino iniciado y el 24 de enero de 1909 se elevó el globo de seda “Patriota” adquirido en Francia por el Ingeniero Horacio Anasagasti. 
El final de ese año encontró al país en pleno dedicado a los preparativos del festejo del centenario de Mayo, entre los comités de celebraciones, se destacó el barón Antonio de Marchi, quien como presidente de la Sportiva, se comprometió a traer para las festividades el vuelo de “los más pesados que el aire”. Es así que logra el concurso de destacados aviadores europeos que llegan al país en los primeros días de enero de 1910. El aviador francés Henri Brégi, con dos biplanos Voisin de 50 caballos de fuerza y una semana más tarde Ricardo Ponzelli se trasladó a Campo de Mayo y realizó su vuelo inicial, pero al llegar a 200 metros del recorrido el viento le hizo perder estabilidad y el avión cayó rompiendo un ala. De esta forma, se malogró el primer vuelo mecánico en el país. Brégi tuvo mejor suerte y el 6 de febrero pudo realizar en Longchamps dos vuelos completos sobre el hipódromo, aterrizando sin novedades. 
Llegados los aviones era imprescindible contar con un aeródromo y es así como el 23 de marzo de 1910, nació el aeródromo de Villa Lugano con dos kilómetros de pista de tierra, ocho hangares y doscientos metros de tribuna, fue allí donde le nacieron alas a la Patria. Desde allí, el 30 de marzo de ese año el aviador Emile Aubrun realizó el primer vuelo nocturno en el mundo. 
El aero Club Argentino volcó todas sus fuerzas en pos del vuelo con motor, trajo máquinas e instructores que impartieron sus conocimientos a Newbery, Carlos Goffre, Florencio Parravicini, Hermán Hentsch y Carlos Roth, quienes recibieron sus brevets de aviador en junio del año del Centenario. 
Paralelamente con sus actividades aeronáuticas civiles, el Aero Club Argentino, fue despertando la conciencia de la sociedad en la utilidad del avión para las actividades militares, como ya habían hecho Italia, Francia, Alemania y las demás potencias europeas. La idea fue prendiendo en Argentina y por ello se formó una Comisión Pro Flotilla Aero Militar Argentina (creada por iniciativa del My. (R) Arturo P. Luisoni y presidida por el barón Antonio de Marchi) encargada de recaudar fondos para la compra de aparatos. 
La labor de esta Comisión rindió frutos en tiempo record y puso de manifiesto la generosa disposición de nuestros connacionales. Así el 10 de agosto de 1912, el Presidente de la Nación Doctor Roque Saénz Peña firmó el decreto por el que se creaba la Escuela de Aviación Militar, gracias al extraordinario aporte del Aero Club Argentino que brindaba gratuitamente su parque aerostático, asesoramiento y profesores. El lugar donde habría de instalarse el nuevo instituto era un terreno que había pertenecido al Segundo Grupo de Artillería a Caballo y que el Aero Club Argentino cedió a la Escuela de Aviación Militar con sus instalaciones y que llevaba el nombre de El Palomar. 
Creada la Escuela y la Dirección Técnica a cargo del Aero Club Argentino, se procedió a llamar a oficiales para integrar el primer curso de Aviadores Militares, que después de una estricta selección quedó integrada por: Teniente de Fragata Melchor Z. Escola, Tenientes primeros Raúl E. Goubat y Aníbal Brihuega, Tenientes Alfredo S. Agneta, Saturnino Pérez Ferreyra, Carlos F. Giménez Kramer, Baldomero de Biedma, Pedro Zanni, Juan Carlos Ferreyra y Leopoldo Casavega y Subteniente Manuel Félix Origone, quien sería el primer mártir entre los oficiales de la Escuela de Aviación Militar al perecer en un accidente aéreo pocos meses después. 
La primera meta fue el Río de la Plata. Cattaneo ya lo había cruzado en 1910, pero solo de ida ya que regresó en barco. Fue Jorge Newbery quien el 24 de noviembre de 1912, con intención de ir a la estancia de su amigo Aarón de Anchorena, en la Barra de San Juan, Colonia; lo cruzó en un Bleriot XI de su propiedad, de ida y vuelta a El Palomar en el mismo día. Pero su hazaña fue superada unos pocos días después por el conscripto Pablo Teodoro Fels, quien a bordo de su Bleriot, idéntico al de Newbery lo cruzó en la madrugada del 1º de diciembre de 1912 con rumbo a Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el record mundial en el vuelo sobre agua. Por esta hazaña, Fels fue felicitado, homenajeado y ¡sancionado! por el ejército por haber contravenido las reglamentaciones militares. Tras cumplir su arresto, fue ascendido a Cabo. 
Jorge Newbery, entre tanto, seguía su intensa labor batiendo records y sumando experiencia con intenciones de realizar su gran sueño, el cruce aéreo de la Cordillera de los Andes. En estos preparativos, batió el record mundial de altura, al elevarse 6.225 metros sobre El Palomar. Luego de ello partió hacia Mendoza a fines de febrero de 1914, a fin de recorrer la cordillera en tren y tomar notas meteorológicas, de alturas y pasos, pero el día 1º de marzo, el mismo en que debía regresar a Buenos Aires, no pudo rechazar una amable invitación para realizar una exhibición de vuelo, utilizando el aparato de Fels, que se hallaba en Mendoza. Se elevó sin sobresaltos, pero tras realizar unas maniobras arriesgadas el avión no respondió a sus mandos y se precipitó a tierra. Newbery moría instantes después, en la plenitud de su vida plegaba sus alas, luego de ofrendárselas a la Patria. En Buenos Aires su sepelio fue multitudinario. Años después sus restos serían trasladados a un Mausoleo en la Chacarita, erigido como perpetuo recuerdo de quien fue el artífice y Fundador de la Aeronáutica Militar Argentina. 
En 1919 el gobierno francés donó a nuestro país tres aviones, un Spad XII y dos Nieport de 165 HP y se designó a los pilotos Zanni, Parodi y Matienzo para que intentaran el cruce de la cordillera en escuadrilla. El 28 de mayo realizaron el intento, pero una falla al despegar obligó a Parodi a desistir, más adelante lo hizo Zanni, enfrentando a un fuerte viento. Matienzo no advirtió el regreso de su compañero y siguió solo. No se supo de él hasta el 19 de noviembre de ese año, en que sus restos fueron encontrados en las cercanías de las Cuevas. Se había visto obligado a aterrizar e intentó regresar hasta la población, pero el frío y el sueño lo vencieron, se durmió para siempre sentado en una roca, a sólo unos kilómetros del refugio. 
La década del veinte estuvo jalonada de grandes raids y records, en los que la aviación argentina se destacó entre las primeras del mundo. Es así que en el año 1924 el Mayor Pedro Zanni inició su famoso raid alrededor del mundo, cubriendo en diversas etapas el cruce sobre Europa y Asia hasta Japón. Acompañado del mecánico Felipe Beltrame y en dos máquinas Fokker denominadas Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires recorrió 17.000 Kms.En el año 1926 otro raid dio al país renombre internacional, el aviador Eduardo Olivero, as de la aviación italiana de la primera guerra y experimentado piloto, acompañado del joven Bernardo Duggan y del mecánico italiano Ernesto Campanelli, logró cubrir el trayecto Nueva York - Buenos Aires en un hidroavión Savoia S 59. Luego de varios inconvenientes que llegaron a poner en peligro sus vidas llegaron a Buenos Aires el 13 de agosto cubriendo una ruta de 14.856 Kms. 
Al 1927 ante la importancia adquirida por la Aviación Militar, un decreto del Poder Ejecutivo creaba la Dirección General de Aeronáutica con la categoría de Gran Repartición. Ese mismo año se crea en Córdoba la Fábrica militar de Aviones, ya que si bien se fabricaban aviones desde los inicios de la aviación en nuestro país, tales como los Castaibert o los Mira y desde 1916 existía un taller en la escuela que no sólo reparaba sino que llegó a construir máquinas, la fabricación no estaba racionalizada ni regulada. Es por ello que un Decreto del Poder ejecutivo da forma a una sentida necesidad al crear la Fábrica y encargar la Dirección de la misma a los Ingenieros Domingo Salvá y Francisco de Arteaga el 10 de octubre de 1927. Al año siguiente produjo sus primeros aviones, los Avro K-504, cuyo primer prototipo fue probado por el Suboficial Segundo A. Yubel. Las máquinas se fueron sucediendo, los Ae M.E.1, primeros en ser íntegramente fabricados en el país, realizarían en 1932 el raid Buenos Aires Río de Janeiro y al año siguiente conformarían la escuadrilla “Sol de Mayo” que lograría cubrir El Palomar - Río – Montevideo – El Palomar en vuelo de confraternidad. Los éxitos se sucedieron a lo largo de los años con el Pulqui I, Pulqui II, Pucará y Pampa. 
El 11 de febrero de 1944 se da el primer paso para el nacimiento de la más moderna de las Fuerzas Armadas, se crea el Comando en Jefe de Aeronáutica, en uno de los considerandos del decreto se hacía mención a la creación de la Secretaría de Aeronáutica en un futuro cercano. 
Es así que el 4 de enero de 1945 la Fuerza Aérea Argentina nace como fuerza armada independiente, al crearse la citada Secretaría. A partir de esta fecha la nueva Fuerza asume en pié de igualdad con el Ejército y la Marina de Guerra, la alta misión que significa la custodia y defensa de la Soberanía Nacional. 
La nueva Fuerza se moderniza, en especial al recibir la Argentina, como pago por la deuda que Gran Bretaña tenía con nuestro país luego de la Segunda guerra, modernos aviones a reacción, los famosos Gloster Meteor y los grandes bombarderos Avro Lincoln y Lancaster, con lo que la Fuerza Aérea Argentina se convierte en la primera de América Latina en poseer aparatos a reacción. 
La Fábrica Militar de Aviones recibe también gran impulso, de esos años datan los proyectos de aviones a reacción, que cristalizarán años después en los Pulqui I y Pulqui II, máquinas íntegramente fabricadas por personal argentino dirigidos por los ingenieros Emile Dewoitine (francés) y Kurt Tank (alemán) el famoso constructor de los cazas a reacción de la Segunda Guerra Mundial. 
En el año 1947 nuestro país realiza sus primeras actividades en la investigación espacial y es la Fuerza Aérea quien a través de la Comisión Nacional de investigaciones Espaciales (CNIE), lleva a cabo lanzamientos de toda una familia de cohetes los GAMMA CENTAURO, BETA CENTAURO, ORION y otros. 
En 1952 la Fuerza Aérea da comienzo a su presencia en la Antártida cuando un avión Avro Lincoln, al mando del Vicecomodoro Gustavo A. Marambio, realiza un lanzamiento de elementos de supervivencia sobre la base General San Martín del Ejército Argentino. En ese mismo año, integrando la primera Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), los Avro Lincoln enlazan la Argentina continental con la Argentina Antártica y en el año 1961 la experiencia se concreta de forma permanente con la creación de la “Base Aérea Teniente Benjamín Matienzo” y el Grupo Aéreo I que con sede en dicha base y contando con dos aviones Beaver, operaba en el desierto blanco. 
En el año 1962 el Douglas Dc-3 (TA-33), al mando del Capitán Mario Luis Olezza, une Río Gallegos con la Base Matienzo estableciendo el 2 de noviembre el primer servicio de transporte aéreo militar a la Antártida. El 1º de diciembre realiza la ruta Matienzo-Ellsworth y cuando intentaba despegar con rumbo al Polo Sur, la máquina sufre un accidente frustrando la operación. 
En 1965, el TA –05, trasladó personal y material a la Base Aérea Matienzo para el lanzamiento de cohetes de la CNIE en la Antártida. A partir de septiembre de ese año acompañado de los Beaver P-05 y P-06, llevaron a cabo el apoyo aéreo a la expedición del Coronel Leal. Hasta fines de 1965 realiza múltiples tareas en la zona, entre ellas el traslado de correspondencia interbases, el salvamento de una patrulla perdida en los 80º S, el reconocimiento de zonas y rutas inexploradas y los vuelos al Polo Sur y transpolar a la base USA Mc Murdo el 3 de noviembre de 1965. 
Durante los años siguientes la labor continuó intensamente, se evaluó que para terminar con el aislamiento antártico, se necesitaba una base aérea permanente, que posibilitara el aterrizaje de aeronaves con tren convencional la mayor parte del año. La tarea se inicio el 30 de agosto de 1969 en la Isla Marambio, se despejó el terreno y se alisó una pista, que es inaugurada el 25 de septiembre en que aterriza el Beaver P-03 y dos días después lo hace el célebre TA-05. 
La inauguración de la base se efectuó el 29 de octubre recibiendo el nombre del primer comandante de la FATA, Vicecomodoro Gustavo A. Marambio. 
Al año siguiente se realizó la primer operación de rescate, cuando dos helicópteros Hughes 500 OH-6A, evacuaron al jefe de la Estación Científica Almirante Brown y lo trasladaron a Marambio, para su posterior atención médica en la Capital Federal. 
En el terreno de la investigación espacial, en esos días se realizan distintas experiencias, se lleva a cabo la operación BIO I que consistió en el envío a las altas capas de la atmósfera de una rata blanca en la carga útil de un Orión II y su posterior recuperación para el estudio de las reacciones de su organismo al vuelo espacial. En ese mismo año se lanzan simultáneamente desde la Base de CELPA en Chamical y desde la Base Matienzo, cohetes ALFA CENTAURO. A estos experimentos se suceden los realizados con los cohetes CANOPUS, RIGEL y CASTOR. 
Durante los setenta la Fuerza Aérea Argentina continuó intensamente con su labor. En este sentido, los aviones Hércules C-130 llenaron de orgullo a nuestra institución ya que en 1971 se realiza el primer vuelo directo desde Buenos Aires hacia la Base Aérea Vicecomodoro Marambio y el 4 de diciembre de 1973 se realiza el primer vuelo transpolar bicontinental, uniendo el continente americano con Oceanía. El 27 de octubre de 1977, un helicóptero Lama Sa-315, al mando del Teniente Héctor Pereyra aterriza en tres oportunidades en la cumbre del cerro Aconcagua, este vuelo, realizado por primera vez, le valió al piloto la felicitación de la empresa Aeroespatiale, fabricante de la máquina. Asimismo, durante esta década se crean la Dirección Nacional de la Policía Aeronáutica, la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad y el Liceo Aeronáutico Militar. La década siguiente estuvo signada por un acontecimiento bélico sin precedentes en la historia del país. El 2 de abril la Argentina inicia la operación tendiente a la recuperación de las Islas Malvinas. La Fuerza Aérea participa en ella y en el posterior conflicto con Gran Bretaña, que se prolonga hasta el 14 de junio. Durante la contienda la Fuerza Aérea recibe el Bautismo de Fuego el día 1º de mayo y desde entonces hasta el fin de las hostilidades, realiza operaciones que causaron la admiración del mundo por su audacia y las condiciones adversas a las que debieron sobreponerse. 
Cincuenta y cinco hombres de la Fuerza Aérea son los héroes que ofrendaron sus vidas y marcaron indeleblemente el camino de la Soberanía Nacional en los cielos de la Patria. 
Con el advenimiento del nuevo milenio, la Fuerza Aérea se encuentra abocada no solo a sus actividades estrictamente militares, sino que también responde a exigencias y necesidades de la comunidad. Ejerce el control del tránsito aéreo; es responsable de los servicios de búsqueda y salvamento; efectúa investigaciones científicas. Participa en el combate contra incendios; enlaza el continente antártico en vuelos que permiten abastecer y comunicar las bases transpolares. A través de su línea de fomento - LADE - mantiene comunicadas a las poblaciones más aisladas de nuestro territorio. Ante catástrofes naturales realiza el traslado de ayuda humanitaria, facilitando medios aéreos y terrestres que permiten responder con celeridad y eficacia ante las situaciones de emergencia. Siendo líder en la convocatoria de las misiones de paz, en organismos transnacionales, la Fuerza Aérea Argentina participa activamente ante los requerimientos de “cascos azules” o “cascos blancos” en varios puntos del globo.La institución desde sus orígenes fue considerada como un símbolo del progreso del país, al tiempo que abría nuevos rumbos a la labor de las instituciones armadas, posibilitando extender sus horizontes de acción. 
La Fuerza Aérea consciente del vertiginoso avance de la ciencia, la técnica y la complejidad del mundo moderno, trabaja en su más ambicioso proyecto de cara al futuro. 
Nuevos destinos de sus bases para optimizar los recursos operativos al servicio de la defensa del espacio aéreo, reorganización del tránsito aéreo en todo el país, mayor infraestructura tecnológica, en suma, mayor capacidad operativa y mayor seguridad de los vuelos, es decir mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, en reconocimiento hacia todos aquellos que hicieron grande esta institución en sus primeros años de vida. Por todo esto, la Fuerza Aérea Argentina se proyecta hacia el futuro con la fuerza de quienes se sienten seguros de su destino y misión.
Fuente: http//www.fuerzaaerea.mil.ar 


miércoles, 9 de agosto de 2017

REGIMIENTO DE INFANTERIA DE MONTAÑA 10 "Tte Grl EDUARDO RACEDO"

A iniciativa del General José Rondeau, el día 9 de Agosto de 1814 se creó esta Unidad., por el decreto del Director Gervasio A. Posadas, con la denominación de Batallón de Infantería Nro 10 y a cargo del Coronel Eduardo Holmberg.
Pocos días después, el 17 de agosto, se le ordenó pasar a Montevideo, pero hallándose aún en una total desnudez por falta de vestuario, se diferió la partida hasta concluirse los uniformes, pero dada la urgencia de la situación exigió prontamente la partida a su destino. A propuesta del mismo Coronel Holmberg, se aceptó que el personal del batallón vistiera: "Morrión o gorra de suela con chapa blanca y el número del cuerpo. Corbatín de suela; casaquilla azul con vueltas y cuello verde, vivo colorado, cabo blanco. Pantalón azul de paño y blanco de brin, botines negros y blancos".
Su primera actuación fue en la Banda Oriental, formando parte del ejército que comandaba el Coronel Soler. En marzo de 1815 regresó a guarnecer Buenos Aires, haciéndose cargo el Coronel Díaz Vélez y el Teniente Coronel Silvestre Alvarez, sucesivamente. En febrero de 1816 marchó a incorporarse al ejército del Alto Perú, guarneciéndose en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Se vio envuelto en las convulsiones del año 1820 y, como consecuencia de la sublevación de Arequito, fue disuelto por estar comprometido en dicha acción.
Al comenzar el año 1862, el gobierno de Buenos Aires lo reorganizó, siendo su jefe el Coronel Abella, ocupando sucesivamente las guarniciones de Rosario, Rojas y Fuerte Junín. Iniciada la guerra contra el Paraguay, el número 10 fue refundido en el 4 de Infantería, de brillante actuación en esta campaña. En 1873, el Regimiento 12 de Infantería pasó a denominarse: "Regimiento 10 de Infantería de Línea", siendo nombrado titular de la Unidad al que fuera después Teniente General Racedo, y como segundo jefe el después General Fotheringam. Guarneció la frontera en Río Cuarto, Santa Catalina y Rosario. Formó parte del ejercito de operaciones al mando del General Conesa, que combatió las tropas de López Jordán en la batalla de Don Gonzalo. En Febrero de 1874 regresó a Río Cuarto y se incorporó a las tropas que constituyeron el ejército del norte, al mando del Coronel ROCA, sofocando la revolución de Arredondo, e intervino en la batalla de Santa Rosa el 7 de diciembre de 1874.
En mayo de 1879, bajo las órdenes del Teniente Coronel Sócrates Anaya, pasó a engrosar la tercera división de las fuerzas expedicionarias al Río Negro, al mando del General Roca.
En 1879 regresó a Río Cuarto y al año siguiente se organizó como Regimiento 10 de Infantería de Línea, integrando las fuerzas sitiadoras de Buenos Aires. En julio de 1882 guarneció la población de Victoria(La Pampa) y en 1883, como fuerza de la 3ª División, combatió contra los indios entre los ríos Salado y Colorado, pero constituyendo el II Batallón del Regimiento 3 de Infantería.
En 1887 se restituyó al cuerpo su antiguo número, asumiendo la jefatura de la unidad el Teniente Coronel Bernal. En 1890, encontrándose con asiento en Buenos Aires, fue disuelto por estar envuelto en los sucesos del parque de artillería durante los días 26, 27 y 28 de julio. Bajo la presidencia de Pellegrini, se constituyó nuevamente por decreto del 2 de junio de 1891, asumiendo el mando el Teniente Coronel Toscano. En 1896 se concentró en Curú Malot y son formados sus Batallones por conscriptos de al primera clase que se incorpora para realizar el servicio militar obligatorio.

Durante sus 153 años de vida, a tenido las siguientes denominaciones:
Batallón de Infantería 10
Batallón de Infantería de Línea 10
Regimiento de Infantería de Línea 10
Regimiento de Infantería Montada 10
Regimiento 10 de Infantería Motorizada
Regimiento 10 de Infantería de Montaña
Ier Batallón del Regimiento 10 de infantería de Montaña.

Regimiento de Infantería de Montaña 10 (actual denominación), con asiento en los cuarteles de Covunco Centro (Neuquén), que ocupa desde su construcción en el año 1937.
Desde su usina hidroeléctrica de Hidrocovunco, proveyó durante mucho tiempo la energía necesaria para que floreciera la ciudad de Zapala y abasteció a las localidades de Mariano Moreno y Covunco Centro.
Como custodio del orden constitucional, en julio de 1972 la unidad fue movilizada a Grl Roca para reprimir los disturbios producidos en la misma.
Ese mismo año el Regimiento recibió la visita del Sr Presidente de la Nación, Tte Grl D Alejandro Agustín Lanusse, en coincidencia con el 35ª aniversario de su asentamiento en la Patagonia. 
Durante los enfrentamientos internos, al RIM 10 le cupó la responsabilidad de participar enviando elementos de combate a la provincia de Buenos Aires, logrando una destacada actuación.
Por resolución inserta en Boletín Público de Ejercito Nro 4092, de fecha 4 de agosto de 1976, designan al RIM 10 con el nombre de uno de sus más insignes jefes:
el "Teniente General D Eduardo Racedo".
En 1978 con motivo del conflicto limítrofe con la República de Chile, la Unidad fue movilizada a la zona de Paso Icalma donde permaneció durante más de un mes.
En 1980, el Comandante en Jefe del Ejército ordena otorgar al Regimiento, el diploma de honor y la bandera histórica, al mismo tiempo que autoriza a su personal a usar el escudo de honor "Por su participación en las divisiones expedicionarias contra los indios de los territorios del sur de la República en la campaña de octubre de 1878 a mayo de 1881".
Cuando se produce la guerra contra el Reino de Gran Bretaña, el Regimiento recibe la orden de permanecer alistado con sus medios y personal para su futuro empleo.
Algunos de sus integrantes fueron convocados para formar parte de otras Unidades que participaron en combate, como el Tte Ernesto Emilio Espinoza, quien lo hizo como integrante de la Ca Cdo(s) 602.
Su heroica muerte, que le valió la condecoración "La Nación Argentina al Heróico Valor en Combate", se produjo durante el combate de Top Malo House.
En 1988 cuando se produjeron los problemas institucionales que derivaron en el levantamiento de la Escuela de Infantería y Villa Martelli, al RIM 10 le tocó participar en la recuperación del RIM 21 de Las Lajas. Tras una acción disuasiva por parte del RIM 10, se obtuvo la rendición de los cuadros amotinados, sin entrar en combate.

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martes, 8 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE OLAVARRÍA

 El día 8 de agosto de 1876 se produce un combate contra los indios de Namuncurá y Juan José Catriel. El Comandante del Batallón 8 de Infantería de Línea, Antonio Donovan, al frente de un número reducido de fuerzas sostiene un sangriento combate con una columna de 1.600 indios de lanza que habían hecho un malón hasta Olavarría, Provincia de Buenos Aires. El Comandante Donovan consiguió dispersarlos, haciéndoles abandonar un arreo de 50.000 vacunos robados. 



lunes, 7 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE AZCURRA

El día 7 de agosto de 1869 se produce el Combate en Azcurra, uno de los tantos combates de la Guerra del Paraguay. Las tropas nacionales al mando del Coronel Donato Álvarez asaltaron las trincheras paraguayas en un exitoso ataque con armas blancas, retirándose luego en orden al iniciarse un contraataque masivo de la artillería paraguaya.

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domingo, 6 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE JUNIN

El día 6 de agosto de 1824 tiene lugar la Batalla de Junín. Los ejércitos independentistas aliados mandados por el General Simón Bolívar derrotan a las fuerzas realistas del General Canterac. La acción se desarrolló a sable y lanza, mayormente sin disparos de armas de fuego. Al principio la caballería española logró arrollar a la patriota. Varios jefes argentinos con sus hombres tuvieron una actuación decisiva. Entre ellos el General Mariano Necochea a cargo del ala derecha y el Teniente Coronel Manuel I. Suárez al mando de un regimiento de húsares peruanos. Ambos ejércitos ganaban y perdían terreno consecutivamente, hasta que los escuadrones se entreveraron combatiendo cada hombre por su cuenta. El General Bolívar creyendo todo perdido, se retiró del campo de batalla con su estado mayor. Sin embargo, los españoles cedieron ante el empuje increíble del Teniente Coronel Suárez, quién ordenó a su trompa de órdenes tocar “a degüello”, atacando con vehemencia a la caballería realista. Entonces comenzó una nueva lucha, la más sangrienta que pueda imaginarse: esta sola formación atacó con tal furia que permitió a los cuerpos de Colombia volver a reunirse para decidir la batalla a favor del ejército independentista. Si bien el jefe del ejército era Bolívar, fueron los jefes, oficiales y soldados del ejército argentino, que recientemente habían sido puestos a su mando, los decidieron el éxito. Como consecuencia inmediata de esta batalla, las provincias que formaban el Alto Perú dentro del Virreinato de las Provincias del Río de la Plata y del Perú, se declararon independientes, dando origen a la formación de la República de Bolivia, la que proclamó solemnemente su independencia el 10 de julio de 1825.

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sábado, 5 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE

El día 5 de agosto de 1819 fallece en Buenos Aires en la mayor miseria económica el General Antonio González Balcarce.
Nació en Buenos Aires, el 13 de junio de 1777, del matrimonio formado por el Teniente Coronel don Francisco Balcarce y doña María Victoria Martínez Fontes. Cuando era muy niño sirvió con su padre en la frontera, más tarde, a los 13 años, ingresó como cadete al Cuerpo de Blandengues y en 1801 fue nombrado capitán. En 1807, asistió a la defensa de Montevideo, atacada por los ingleses, y prisionero de éstos, fue conducido a Inglaterra, de donde se trasladó a España. Combatió contra la invasión napoleónica, y adquirió por su méritos, el grado de Teniente Coronel de caballería.
Fue el jefe de la primera expedición al Alto Perú en 1810, asistiendo a la Batalla de Suipacha, primer triunfo de las armas argentinas. En 1814 fue también gobernador intendente de Buenos Aires.
Después de la Batalla de Maipú, que rubricó la libertad de Chile, el gobierno chileno celebró el triunfo con un solemne Te Deum en la Catedral de Santiago al que fue invitado como uno de los más altos jefes del ejército, excusándose de concurrir porque “... crea vuestra excelencia que la camisa que visto es de un patriota que ha hecho el favor de prestármela”.
Fue el primer Jefe del Regimiento 2 de Infantería, que hoy lleva su nombre.

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viernes, 4 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL DESEMBARCO EN EL PUERTO DE LAS CONCHAS

El 4 de agosto de 1806, desembarcaron en Las Conchas (actual Tigre), las fuerzas provenientes de la Banda Oriental, que al mando del capitán de navío don Santiago de Liniers, se proponían reconquistar la ciudad de Buenos Aires en manos inglesas. Se les reunieron allí y durante su marcha a San Isidro personal del Cuerpo Veterano de Blandengues de la Frontera, al mando del teniente coronel don Antonio de Olavarría y numerosos voluntarios montados que ya se habían enfrentado, el 1 de agosto, con las fuerzas invasoras en Perdriel. Con estos últimos, Liniers organizó ese mismo día el Cuerpo de Voluntarios Patriotas de Caballería (luego Húsares) los que puso a órdenes de don Juan Martín de Pueyrredón, a quien confirió el cargo de “comandante general de todos los voluntarios de Caballería Ligera”.
Fuente: Ejercito.

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jueves, 3 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

El día 3 de agosto de 1806, a las 16.00hs de una neblinosa tarde, partió desde Colonia del Sacramento, Uruguay, hacia Buenos Aires la fuerza expedicionaria, que al mando del capitán de navío don Santiago de Liniers, se había organizado en la Banda Oriental con el objeto de reconquistar Buenos Aires, en poder de los ingleses. Ocultos en la niebla y favorecidos por el río en creciente, la navegación se realizó sin dificultades hacia la Punta de Los Olivos, pero el fuerte oleaje en el lugar hizo que Liniers, aprovechando los vientos reinantes, siguiera hacia el abrigado puerto de Las Conchas, donde la expedición desembarcó sin inconvenientes ayudados por Pueyrredón y sus paisanos.
Fuente: Ejercito.

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miércoles, 2 de agosto de 2017

ANIVERSARIO DEL COMBATE DE PERDRIEL

El 31 de julio de 1806, se encontraban reunidas en la chacra de Perdriel algunas fuerzas criollas y españolas, las que junto con el Ejército que al mando de Liniers vendría desde la Banda Oriental llevarían adelante la reconquista de Buenos Aires. Enterado Beresford de la presencia en ese lugar del hacendado Juan Martín de Pueyrredón, al mando de un considerable número de paisanos armados y a caballo junto a otras tropas de infantería y alguna artillería, decidió en la madrugada del 1 de agosto marchar al lugar con el teniente coronel Pack y 500 hombres del 71 de “Highlanders”, 50 de Santa Elena y 6 piezas de artillería. A las 08.30, ambas fuerzas se enfrentaron y no tardaron mucho las experimentadas tropas inglesas en producir la dispersión de las fuerzas rioplatenses. Fue entonces cuando Pueyrredón al mando de un puñado de voluntarios de caballería cargó en forma temeraria por el flanco derecho inglés en un intento de tomar su artillería. La sólida oposición a órdenes de Pack evitó el éxito de la acción, sin embargo con esta temeraria acción, que casi se cobra la vida del mismo Pueyrredón, los futuros Húsares ejecutaron con valor la primera carga de la caballería argentina.
Al anochecer del 31 de julio de 1806 llegaban a Perdriel alrededor de 1050 hombres, al sumarse las fuerzas del hacendado Martin Rodriguez. Allí habían ido sumándose en pequeños grupos los 900 hombres reclutados en Buenos Aires a las órdenes de Juan Trigo y Feijoó.
Perdriel había sido elegido como campamento por su posición estratégica, cerca de Buenos Aires (20 km al oeste noroeste), pero también de Olivos (13 km) y de Las Conchas (15 km), que eran los lugares donde Liniers podía desembarcar.
No obstante el sitio elegido presentaba desventajas: "nuestro punto de reunión no fue bien elegido, pues a tan corta distancia de la ciudad era muy fácil sorprendernos. Beresford no tenía caballería. Si nos hubiéramos situado en la Cañada de Morón o en el Puente de Márquez, podíamos haber juntado más de 1000 paisanos. Entonces sin atacar de frente a los ingleses, a fuerza de amagos y escaramuzas, los habríamos fatigado, hécholes quemar sus municiones; y estando cortados, sin retirada, habría quedado en nuestro poder el coronel Pack con sus tropas."
Confiando en no haber sido detectados y contando con días para el arribo de Liniers y el inicio de la campaña, los hombres recibieron permiso para ausentarse y muchos se dirigieron a la ciudad. De los restantes, sólo unas pocas decenas contaban con armas de fuego.
El entrenamiento y organización de las milicias era prácticamente inexistente. Los voluntarios respondían fundamentalmente a su caudillo y se carecía de oficiales y suboficiales que los dirigieran. Incluso el mando superior era confuso: si bien Juan Martín de Pueyrredón contaba con el encargo del Cabildo y el mandato de Huidobro, no tenía jerarquía militar alguna, mientras que Olavarría era militar de carrera y comandaba a las únicas tropas veteranas, que por otra parte constituían hasta el momento el grueso de la división. Esto se tradujo en la división de hecho de las fuerzas. Mientras los voluntarios de Pueyrredón permanecían acantonados en el casco de la chacra, las fuerzas de Olavarría permanecieron separadas al noroeste de la posición, cercanos al río de las Conchas y en lo que sería la retaguardia ante un avance británico desde Buenos Aires.
Desde mediados de julio el comandante inglés William Carr Beresford sabía que se conspiraba y desde el 20 de ese mes que Pueyrredón reunía voluntarios en la campaña. Esa misma noche del 31 de julio, mientras disfrutaba con sus oficiales de una función en el Teatro de la Comedia, recibió informes confirmando la reunión de tropas en Perdriel. Dispuso de inmediato que parte de las fuerzas quedaran acuarteladas en estado de alerta y otras, al mando del coronel Denis Pack, jefe del regimiento 71 Highlanders, se aprestaran a marchar.
En la medianoche del 31 de julio al 1 de agosto, la columna británica al mando de Beresford con entre 500 y 600 hombres del Regimiento 71 y seis piezas de artillería volante inició su marcha reservada y cautelosamente, oficiando de guía el criollo Francisco González.
En la mañana del 1 de agosto, casi simultáneamente con los británicos, arribaron desde Buenos Aires unos cincuenta hombres más reunidos en su mayor parte por el cabo Juan Pedro Cerpa, conduciendo algunas armas y municiones recolectadas en la casa del comerciante Santos Incháurregui, así como cuatro viejas carronadas, al mando de Miguel Esquiaga y Pedro Miguel Anzóategui. Con los refuerzos, las fuerzas criollas al mando de Pueyrredón en la chacra se elevaban a escasos doscientos hombres.
Martin Rodriguez se encontraba destacado en un puesto avanzado situado en Santos Lugares. Desde la torre de la iglesia Jesús Amoroso, en el actual partido de San Martín, divisó la llegada de los invasores y se dirigió rápidamente a Perdriel donde comunicó la novedad a Pueyrredón.
A la altura de las actuales instalaciones del Liceo Militar General San Martin y el Tiro Federal, al este sudeste de Perdriel, los británicos hicieron alto para organizar su despliegue. La artillería se instaló a la altura de la actual calle 104 (O'Donnell) en su intersección con 109 (1° de agosto de 1806), a poco más de 300 metros de la empalizada que rodeaba el caserío de la chacra de Perdriel, a los -34° 33' 48.38" de latitud sur, -58° 34' 9.85" longitud oeste.
Beresford dividió la infantería en dos alas, a derecha e izquierda de la artillería. La reserva permaneció a retaguardia al mando del teniente coronel Pack, cubriendo la artillería y al cuerpo de oficiales encabezado por Beresford. La posición era ligeramente elevada y tenían a la derecha una laguna (calles 110 -José Hernández- y 101 -9 de julio-) y tierras bajas anegadas que se extendían hasta más allá de la Chacra, mientras que a su izquierda el terreno bajaba por más de 400 metros hasta la cañada de Méndez (calles 115 -Maestro Dasso- y 117 -Suipacha-). El terreno estaba ocupado por dispersos ombúes, cina cina, tunales y un talar que nacía al sur del caserío.
Pueyrredón sólo tuvo tiempo de repartir unos pocos de los fusiles provistos por Esquiaga y Anzoategui, con lo que el total de tiradores llegó a unos cincuenta. Sus hombres rápidamente montaron las carronadas recién llegadas en cureñas de mar utilizando osamentas como cuñas, y junto a los pedreros fueron ubicadas por Pueyrredón en batería en el centro de su dispositivo, delante de una línea de tunales que limitaba el casco de la chacra (calle 112 -Vicente López-). Protegía la artillería comandada por el capitán de marina mercante Francisco Trelles un pequeño grupo de infantes mal armados al mando del cabo Manuel Palomino, unos 24 hombres en total.
A su derecha, parapetados tras la tapia y tunales, se ubicó otro grupo de 23 fusileros voluntarios al mando del cabo Cerpa y a la izquierda 18 fusileros (sin bayoneta) voluntarios dirigidos por el cabo Antonio Cuevas.
Los blandengues de Olavarría se mantenían en reserva y Pueyrredón le dio instrucciones de que atacara si los ingleses efectuaban un ataque de flanco o sobre su retaguardia, donde colocó la caballería, unos 40 milicianos voluntarios armados de lanzas escondidos entre las edificaciones que se encontraban a unos 100 metros de la línea principal, permaneciendo a su mando directo.
A las 7 de la mañana "los de Perdriel enarbolaron la divisa blanca y encarnada de los conjurados de Buenos Aires y a los gritos de ¡Santiago! ¡Cierra España! ¡Mueran los herejes! rompieron el fuego de artillería"
La infantería británica avanzó cubierta por los disparos de artillería, que provocaron la huida de muchos milicianos incluyendo los que defendían la artillería. Sólo quedo defendiendo su cañón el cabo Miguel Shennón de origen alemán y fe católica, quien había desertado de los británicos.
También Olavarría se puso en retirada con sus hombres formados diciendo "que comprometer combate sería exponer el fin de la reunión, que era esperar el ejército de Montevideo y proveerlo de caballos, reforzándolo".
Sólo un centenar de hombres permanecía en el campo. Entre los vecinos principales, devenidos en oficiales, se encontraban Diego Álvarez Barragaña, Mariano Renovales, Lucas Obes, José del Tejó, Lorenzo López, José, Juan Andrés y Rafael Pueyrredón, Martín Rodríguez, Mauricio Pizarro, Juan Pablo Rodríguez, Pedro Mariano y Nicolás Muñoz, Juan de la Cruz Brizuela, Martín Rivero y José Farías.
Juan Martín de Pueyrredón se lanzó entonces con una docena de hombres a una carga sobre el flanco derecho para copar la retaguardia y silenciar los cañones. Penetró con éxito hasta donde se ubicaba la reserva y los comandantes británicos, abatiendo personalmente a un artillero.
Mientras sus hombres se adueñaban de un carro de municiones, su caballo fue muerto por una bala rasa de cañón, quedando de pie y rodeado por la oficialidad británica, pero fue rescatado por la valiente intervención del Alcalde de Pilar, capitán Lorenzo Lopez Camelo, quien atropelló al galope el ruedo de soldados y oficiales enemigos, logrando romperlo y llegar a donde estaba su jefe. Pueyrredón de un salto montó en ancas y ante el asombro de los ingleses, que no atinaron ni a tirotearlos, dado lo instantáneo de la acción, desaparecieron tras la loma.
En un parte enviado al gobernador de Montevideo el 3 de agosto Pueyrredón relató lo ocurrido en el encuentro con los ingleses: "En efecto, el enemigo empezó a jugar su artillería, y enseguida la nuestra, y yo para mejor hacer valer nuestras ventajas tomé la tercia parte de mis tropas, y después de haber mandado al comandante D. Antonio de Olavarría que, en viéndome atacado por la retaguardia hiciese él la misma operación para oprimirlos por todas partes, salí a galope, y a poco rato los tuve enteramente cortados. En esta situación hice señal de avanzar, y a la cabeza de los míos me precité sobre el grueso del enemigo, y me hallé en medio de ellos con sólo 10 de mis compañeros que me siguieron: mi objeto era quitarles la artillería, y de facto con mis diez compañeros les quité un carro de municiones con sólo la pérdida de uno de mis amigos, y mi caballo que fue atravesado por una bala de cañón. Cuando yo me vi solo y a pie no tuve más recurso que mandar retirar el carro citado, y a pie salir huyendo en medio de todo el fuego que se dirigió hacia nosotros. Todos señor, huyeron, y nos tomó el enemigo la artillería y provisiones; pero yo salvé mi presa".
En la carga, Beresford estuvo cerca de ser muerto. Relata Gillespie: "Esta escaramuza no fue notable sino por el atrevido ataque de dos hombres de las filas enemigas, mientras los nuestros avanzaban, contra la persona de aquel jefe [Pueyrredón]. Estando bien montados ganaron desapercibidos la retaguardia del flanco derecho del regimiento 71, y luego dieron una carga furiosa en línea recta hacia el general, cuyos asistentes ocurría se hallaban entonces algo distantes; pero el capitán Arbuthnot, que estaba cerca, contuvo a uno de ellos. El otro, sin embargo, persistió todavía, y hubiera asestado el golpe fatal si el coronel Pack, con su calma habitual, no le hubiese prevenido hasta que el teniente Mitchell ordenó a unas pocas hileras de sus granaderos romper el fuego, que echó por tierra a aquel atrevido aventurero con su caballo." Beresford era incapaz de defenderse ya que su espada "durante este tiempo, por la herrumbre, no salía de la vaina".
El combate duró entre 30 minutos y una hora. La certificación de los servicios prestados por Pueyrredón, expedido por el Cabildo en su Sala Capitular de Buenos Aires, el 25 de octubre de 1806, relata la participación de aquel en los sucesos que culminaron en Perdriel:"El Cabildo, justicia y regimiento de la ciudad de Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata, certifica que don Juan Martín de Pueyrredón, natural de esta ciudad, después de tomada la plaza por las armas británicas el día 27 de junio último, no dispensó gasto, fatiga, ni trabajo para preparar y disponer por su parte la reconquista: emprendió viaje a Montevideo, de donde regresó habiendo antes acordado con el señor gobernador de aquella plaza la reunión de gentes que debería haber en ésta para incorporarse con la que se allí viniese. Recorrió por sí estas campañas, convocó las milicias, junto voluntarios que lo siguieron pagando a aquellas de su peculio soldada diaria de cuatro reales, y pasando a estos ración abundante de todo lo necesario; con el auxilio de dos compañeros que se le agregaron a este fin. Llegado con la gente al caserío de Perdriel, distante cuatro o cinco leguas de esta ciudad, la noche del 31 de julio, sin haber tenido tiempo para coordinar la defensa de aquel puerto, fueron atacados a la mañana siguiente por un trozo de seiscientos setenta ingleses, con un famoso tren de artillería volante, y después de haber sostenido el fuego por espacio de una hora, se arrojó este valeroso patriota con unos pocos que le siguieron sobre el enemigo, logrando matarle algunos artilleros y quitarle un carro cubierto de municiones, que salvó por entre los fuegos de fusil y con inminente riesgo de su vida, la cual hubiere perdido sin duda por haberle muerto el caballo, si la generosa valentía de don Lorenzo López no lo hubiese libertado alzándolo a las ancas del suyo."
Pueyrredón se retiró con sus hombres y el carro capturado reuniéndose con Olavarría, con quien se dirigió a la chacra de Márquez (actuales tierras de los talleres militares de Bulogne Sur Mer) para reagruparse y esperar a Liniers para avanzar sobre Buenos Aires.
Beresford regresó a Buenos Aires con la artillería capturada (sólo los dos pedreros, desechando las insevibles carronadas) y siete prisioneros, entre ellos, el desertor de su ejército, el soldado alemán Shennón, amarrado a la cureña de un cañón. Previo consejo de guerra y eucaristía brindada por el obispo de Buenos Aires, el desertor fue fusilado frente al regimiento 71 el 9 de agosto como medida ejemplificadora.
Ante la dispersión de las tropas, Antonio de Olavarría trabajó para reunir a los hombres del cuerpo de blandengues, con lo que pudo sumar 400 hombres a las tropas de Liniers en la Chacarita de los Colegiales.
Pueyrredón por su parte dejó el encargo de la reunión a sus hombres y a las 3 de la tarde partió en un bote rumbo a la Banda Oriental para dar cuenta de la situación, acompañado de Francisco Trelles, Francisco Marino de Orma, José Bernaldes, Cornelio Zelaya y Miguel Mejía Mármol. Tras un largo y peligroso periplo arribó a Colonia del Sacramento el día 2 y se reunió con Liniers, quien calificó "de un arrojo temerario el del combate de Perdriel sin convenir con Pueyrredón en las consecuencias que lo habían alarmado hasta el término de emprender este viaje difícil y peligroso.".
El número de bajas en ambos bandos fue bajo. En un informe remitido a Liniers a fines de agosto por los voluntarios catalanes se evaluaba el encuentro de Perdriel como un triunfo, dando como cifras de bajas veinte ingleses muertos y diez heridos, y sólo tres muertos y cuatro heridos entre los defensores.
Si bien Beresford quedó dueño del campo, el encuentro no lo favorecía, no sólo por la relativa disparidad de bajas, sino por el fracaso estratégico de la operación: la intención de fijar y derrotar en campo abierto a las fuerzas de campaña sublevadas no se había podido cumplir al retirarse los blandengues y retirarse el grueso de las milicias.
Dice al respecto Gillespie: "La dispersión de su ejército en Perdriel, el 2 de agosto, tuvo un efecto evidente en los sentimientos de todos los rangos durante los tres días siguientes. Fueron desusualmente civiles, pero después de saber que ninguna pérdida seria había resultado, cada uno asumió un grado de insolencia desdeñosa, exigiendo la vereda y otros ejemplos de pequeño insulto. Un día el teniente Sampson, del cuerpo de Santa Helena, mientras pasaba por una de estas pulperías, vio a algunos de esos sujetos precipitarse para arrancar el mosquete del centinela, lo que consiguieron, y él fue peligrosamente apuñealeado en el acto de ayudar al soldado. Se hacían amonestaciones sin resultado, pues en todas las denuncias al poder civil, unos pocos encogimientos de hombros y lindas promesas para librarse del importuno eran los únicos sustitutos del remedio eficaz".
Finalmente Liniers desembarcó el 6 de agosto en Las Conchas (en inmediaciones de la desembocadura del Rìo Reconquista). Allí Pueyrredón sólo pudo sumar 33 hombres. Las fuertes lluvias caídas entre el 4 y el 8 retardaron la unión del ejército de Pueyrredón hasta el día 9, donde"ese actual Franklin de su país, llevó consigo no solamente su fuerza primitiva, sino un gran refuerzo de catalanes de Montevideo." El 12 de agosto se produciría finalmente el ataque y reconquista de la ciudad.
En la tarde del 23 de diciembre de 1806 los combatientes recibieron del cabildo una condecoración conocida como "Escudo de Perdriel". Oblonga, de oro y media onza de peso, con las armas de la ciudad de Buenos Aires en relieve, llevaba el lema "V.o T.s R. C.o q.s Td.s de B.s A.s", esto es: Voluntarios Reconquistadores de Buenos Aires. Era usada en el brazo izquierdo, montada en una cinta en la que estaba grabado a mano el lema.
En la reorganización de las milicias de cara a la esperada segunda invasión, y tomando como base a las milicias organizadas por Pueyrredón, se organizaron las demás unidades, distribuyéndose por regiones de origen a los españoles. Se autorizó a los soldados de los cuerpos urbanos formados a elegir a sus oficiales y éstos a sus superiores. Pueyrredón quedó al mando directo del primer Escuadrón de Húsares, que fue conocido como los Húsares de Pueyrredón.
Desde hace varios años, la comunidad del Partido de General San Martín recuerda a los caídos en Perdriel cada 1º de agosto en los actos conmemorativos que se realizan en el Museo Histórico José Hernández - Chacra Pueyrredón, ubicado en Presbítero Carballo 5042, Villa Ballester Oeste, Partido de General San Martin. En ese mismo lugar está instalado un monolito que lo consagra “Hito Nùmero 1 de la Argentinidad” ". La chacra fue declarada en 1942 Monumento Histórico Nacional
Fuentes: Beruti, Juan Manuel, Memorias Curiosas, Buenos Aires, Emecé, 2001 / Melián, José, Apuntes Históricos, en Biblioteca de Mayo / Mitre, Bartolomé, Obras Completas, Vol. IV, Historia, Congreso de la Nación, Buenos Aires, 1940 / Núñez, Ignacio, Noticias históricas de la República Argentina, en Biblioteca de Mayo / Oscar Tavani Pérez Colman, Martínez de Fontes y la fuga del General Beresford, Editorial Dunken, 2005 / Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas del Río de la Plata (1806-1807), Emecé Editores, 2000 / Reseña Histórica y Orgánica del Ejército Argentino, Círculo Militar, Buenos Aires, 1972 / Saguí, Francisco, Los últimos cuatro años de la dominación española, en Biblioteca de Mayo.

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